miércoles, 16 de marzo de 2011

HISTORIA DE UNA MAESTRA de Josefina Aldecoa

Edición, 2006
Editorial: Alfaguara
Páginas: 232

Esta novela de Josefina Aldecoa se publicó el año 1990.

En 1923 Gabriela recoge su título de maestra. Es el comienzo de un sueño que la llevará a trabajar en varias escuelas rurales en España y en Guinea Ecuatorial. Historia de una maestra es la narración, hecha desde la memoria, de la vida de Gabriela durante los años veinte y hasta el comienzo de la guerra civil.

Con el trasfondo de la República, la revolución de Octubre y la guerra, esta novela rememora aquella época de pobreza, ignorancia y opresión, y muestra el importante papel de la enseñanza y de aquellos que lucharon por educar un país.

Contada desde la verdad del recuerdo, con sentimientos que apenas nos atrevemos a reconocer y desde una progresiva toma de conciencia, Josefina Aldecoa nos abre un camino a la esperanza y al idealismo.

LEIDO por.... Andrés:

Me ha gustado el libro aunque he echado en falta algo, que no se muy bien que es. Quizá la forma distante en que narra la historia. Quizá sea que no logra tocar la fibra aún cuando narra en primera persona hechos dramáticos para la protagonista.
La muerte de padre la liquida con: “En aquel momento supe que iba a morir. Esto ocurrió el doce de julio. El dieciséis le puse un telegrama a Ezequiel: «Mi padre ha muerto. Ven en seguida.» y la de su marido: “llegó hasta mí la carta de Eloísa: «Han matado a mi padre y a Ezequiel. Los fusilaron al amanecer con otros muchos, a la entrada de la mina. El Señor les perdone su crimen»"

Me gusta porque es una forma de acercarse a la trastienda de una época convulsa de la historia del SXX, más tratándose de las vicisitudes de unos maestros. Recrea muy bien la penuria de entonces. La sensación del carbón en el ambiente está muy bien logrado, por ejemplo.

Elegante forma de situar en la historia el desarrollo de la novela, “La reseña la leí a los pocos días en un periódico pero los nombres no me dijeron nada: «... han contraído matrimonio la Srta. Carmen Polo y Martínez-Valdés y el Teniente Coronel D. Francisco Franco Bahamonde...»” y de cerrarla, “Inesperadamente recordé esa cara, la mañana de Oviedo, aquella boda, su nombre en la reseña del periódico

En sus referencias a la docencia, se nota que no crea, sino que vierte sus propias vivencias:
  • Nunca he vuelto a sentir con mayor intensidad el valor de lo que estaba haciendo. Era consciente de que podía llenar mi vida sólo con mi escuela
  • Yo me decía: No puede existir dedicación más hermosa que ésta. Compartir con los niños lo que yo sabía, despertar en ellos el deseo de averiguar por su cuenta las causas de los fenómenos, las razones de los hechos históricos. Ese era el milagro de una profesión que estaba empezando a vivir ”,
  • Tenía que pasar mucho tiempo hasta que yo me diera cuenta de que lo que me daban los niños valía más que todo lo que ellos recibían de mí
Interesante la mirada retrospectiva a la educación de campo, no la de despacho, de hace 80 años (80 aniversario de la II República):
  • Defensa de la laicidad de la escuela
  • Segregación por sexo. “Por eso prefería tenerlos juntos. Me parecía que se estimulaban más, que las características de los unos ayudaban a completar los rasgos de las otras. Juntos, se desarrollaban mejor como personas.
  • Hacinamiento en las aulas: “Yo tenía en mi escuela cuarenta niñas, Ezequiel treinta y dos niños, todos entre los 6 y los 14 años
Después de la Guerra Civil se siguó con la segregación

Me ha sorprendido las diferencias que encuentra la protagonista entre niños y niñas: “Había observado en las escuelas anteriores, todas mixtas, que los niños eran más vivos, más rápidos en la comprensión, se interesaban más por todo y no tenían miedo a equivocarse. Las niñas ponían más atención, eran más constantes; trabajaban con paciencia y remataban con finura sus trabajos, pero eran más pasivas

Como se implanta el machismo en las mujeres: “-No son diferentes -le aseguraba a Ezequiel-. Pero respiran otro aire. Las preparan desde la cuna para ser mujeres lo más sumisas posible. Les da vergüenza intervenir, creen que no van a saber, ni poder...

Y cierra el libro con otra referencia a Franco: “Delante de nuestro asiento un hombre desplegaba un periódico abierto. Por encima del respaldo vi la fotografía.
«El General Francisco Franco...» Inesperadamente recordé esa cara, la mañana de Oviedo, aquella boda, su nombre en la reseña del periódico. Recordé su mirada . que navegaba más allá del Paseo sobre las cabezas de la gente.
Yo era muy joven y creía en los sueños que estrenaba ese día. No podía imaginar en qué horizontes se perdían los suyos"

Algunas palabras o expresiones que me han gustado, han sido:
  • el cuerpo sin forma, como planchado por la edad"
  • las vidas ajenas burbujeaban en la espuma de la colada"
  • los días se encogieron, aprisionados entre amaneceres perezosos y apresurados ocasos"
Sirva de recordatorio la siguiente CRONOLOGÍA DE UNA ÉPOCA
1875-1923
Monarquía constitucional
1898
Guerra con los Estados Unidos y fin del Imperio colonial
190925-30 julio“Semana Trágica” de Barcelona
192120 julioDesastre de Anual. Suicidio del general Silvestre
192313 septiembrePronunciamiento de Primo de Rivera

22 octubreFrancisco Franco y Carmen Polo entran en la iglesia de San Juan de Oviedo bajo palio acompañados del gobernador militar en representación del rey
193028 eneroDestitución de Primo de Rivera

12 diciembreFracasa una sublevación en Jaca (Galán y García Hernández)
193112 abrilElecciones municipales. Victoria republicana

14 abrilProclamación de la Republicana y expatriación del rey

Mayo- junioDecretos sobre educación laica, rentas rurales y cultivo obligatorio

3 junioConvocatorio de las Cortes Constituyentes

16 junioAzaña promulga la primera serie de decretos sobre la reforma del Ejército

20-27 julioHuelga general y ley marcial en Sevilla
193220-27 eneroAlzamiento en la cuenca del Llobregat; huelgas generales de la CNT

10 agostoSublevación de Sanjurjo
1933EneroMotines anarquistas en Cataluña y Casa Viejas

AbrilElecciones municipales desfavorables al Gobierno Azaña

VeranoComienzan las Misiones Pedagógicas

29 octubreJosé Antonio Prima de Rivera funda en Madrid la Falange Española

19 noviembreVictoria electoral de las derechas; Lerroux, jefe del Gobierno

8-11 diciembreAlzamientos anarquistas en Cataluña y Aragón
19346 octubreSublevación en Cataluña y Asturias; declaración del estado de guerra; son enviadas a Asturias la legión extranjera y tropas moras.
19351 marzoLey agraria de Giménez Fernández

29 octubreLerroux forzado a dimitir por causa del escandalo del estraperlo; gobierno
19367 eneroDisolución de las Cortes

16 febreroVictoria electoral del Frente Popular

19 febreroGobierno de Azaña; amnistía de los presos políticos

15 marzoLa falange, declarada ilegal; detención de José Antonio

12 julioAsesinato del teniente Castillo

13 julioAsesinato de Calvo Sotelo

17-20 julioPronunciamiento en Marruecos y la península.

JOSEFINA ALDECOA

España (La Robla, León, 1926- Mazcuerras, Cantabria, 2011)

Estudió Filosofía y Letras en Madrid. Durante los años de facultad entró en contacto con un grupo de amigos que luego iban a formar parte de la llamada «generación de los cincuenta»: Rafael Sánchez Ferlosio, Jesús Fernández Santos, Alfonso Sastre, Carmen Martín Gaite e Ignacio Aldecoa, con quien se casó en 1952.

En 1969 murió su marido y durante diez años permaneció alejada de la literatura, hasta que en 1981 apareció su edición crítica de una selección de cuentos de Ignacio Aldecoa.

A partir de ese momento reanudó su actividad literaria y desde entonces ha publicado la memoria generacional Los niños de la guerra (1983); el libro infantil Cuento para Susana (1988); las novelas La enredadera (1984), Porque éramos jóvenes (1985), El vergel (1988), la trilogía de contenido autobiográfico Historia de una maestra (1990), Mujeres de negro (1994) y La fuerza del destino (1997), El enigma (2002) y La Casa Gris (2005); el libro Confesiones de una abuela (1998); y los relatos recogidos en Fiebre (2001).

En 2008 EL PAÍS preguntó a 100 escritores españoles qué libros cambiaron su vida. Aquí puedes leer su respuesta.

(Más información: Wikipedia, Lecturalia, Escritoras)

¡AH DE LA VIDA! … ¿NADIE ME RESPONDE? de Francisco de Quevedo

El tercer verso de esta poesía de Francisco de Quevedo Aparece en el libro de Héctor Abad Faciolince, El olvido que seremos


¡Ah de la vida!" ... ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mi locura las esconde.

¡Que sin poder saber cómo ni adónde,
la salud y la edad se hayan huido!
Falta la vida, asiste lo vivido,
y no hay calamidad que no me ronde.

Ayer se fue; mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto;
soy un fue, y un será y un es cansado.

En el hoy y mañana y ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto.

FRANCISCO DE QUEVEDO

España (Madrid, 1580 - Villanueva de los Infantes, Ciudad Real 1645)

Nació en el seno de una familia de la aristocracia cortesana. Era el tercero de los cinco hijos de Pedro Gómez de Quevedo, que ocupó cargos palaciegos, y de María de Santibáñez. Estudió en el colegio de la Compañía de Jesús en Madrid y en la Universidad de Alcalá (Madrid); después cursó estudios de teología en la Universidad de Valladolid (1601−1606), pues allí se había desplazado la Corte. En esta época ya destacaba por su gran cultura y por la acidez de sus críticas contra Luis de Góngora. En 1606 marchó a Madrid en busca de éxito y bienes materiales a través del duque de Osuna, quien se convirtió en su protector; también entabló un pleito por la posesión del señorío de La Torre de Juan Abad, pueblo de la provincia de Ciudad Real, en el que hasta 1631 gastó una gran fortuna y muchas energías.

En 1613 viajó a Italia llamado por el duque de Osuna, entonces virrey de Nápoles, el cual le encomendó importantes y arriesgadas misiones diplomáticas con el fin de defender el virreinato que empezaba a tambalearse; entre éstas intrigó contra Venecia y tomó parte en una conjuración. El duque de Osuna cayó en desgracia en 1620 y Quevedo sufrió destierro en La Torre (1620), después presidio en Uclés (1621) y, por último, destierro de nuevo en La Torre. Esta etapa azarosa y desgraciada marcó todavía más su carácter agriado y lo llevó a una crisis religiosa y espiritual, pero desarrolló una gran actividad literaria. Con el advenimiento de Felipe IV algo cambió su suerte, al levantar el rey su destierro, pero el pesimismo ya se había hecho dueño de él.

Su matrimonio con la viuda Esperanza de Mendoza (1634) tampoco le proporcionó ninguna felicidad y la abandonó al poco tiempo; ella moriría en 1641. De nuevo se sintió tentado por la política, pues vio la decadencia que se estaba cerniendo sobre España y desconfió del conde−duque de Olivares, valido del rey, contra quien escribió algunas diatribas amargas. Un asunto oscuro, relacionado con una supuesta conspiración con Francia, hizo que fuese detenido en 1639 y encarcelado en San Marcos de León, donde las duras condiciones mermaron su salud.

Al quedar libre, en 1643, ya era un hombre acabado y se retiró a La Torre para después instalarse en Villanueva de los Infantes, donde el 8 de septiembre de 1645 murió.

Puede leer la poesía ¡Ah de la vida!" ... ¿Nadie me responde?

(Más información: Wikipedia, Biografías y vidas, Fundación Francisco de Quevedo)

JORGE MANRIQUE

España (Paredes de Nava, Palencia, 1440 - Santa María del Campo, Cuenca, 1479)

Caballero y poeta español. Pertenecía a una familia de antiguo y noble abolengo castellano y era hijo de don Rodrigo Manrique, maestre de la orden de Santiago, orden a la que la familia Manrique estará muy vinculada. Desde 1465 nos encontramos a Jorge Manrique involucrado en actividades guerreras; ya entonces participará en la guerra civil entre el rey Enrique IV de Castilla y la nobleza. A la muerte del rey, en 1474, tomará parte en la guerra civil castellana entre los partidarios de Juana la Beltraneja, la hija de Enrique IV, y los de Isabel la Católica, hermanastra del rey. Los Manrique estuvieron siempre del lado de Enrique IV frente a la nobleza y del lado de Isabel frente a su sobrina Juana. Entre los hechos de armas en los que participó Jorge Manrique destacan la ocupación de Ciudad Real (verano de 1475) y la batalla de Uclés (1476). Ya al final de la guerra civil castellana fue herido en un enfrentamiento secundario, el asalto al castillo de Garci-Muñoz, defendido por el marqués de Villena, y muriendo a consecuencia de las heridas.

Jorge Manrique era sobrino de Gómez Manrique, uno de los hombres más representativos de las letras castellanas del siglo XV. De Jorge Manrique sólo se conservan cuarenta y ocho poemas; la mayoría de los cuales es de tema amoroso, aunque hay alguno de carácter burlesco y las Coplas a la muerte del maestre de Santiago don Rodrigo Manrique su padre, de hondo contenido moral.

Si no fuera por las Coplas, Manrique sería uno más entre los muchísimos poetas que en el siglo XV cantaban a sus damas con los tópicos del amor cortés. Pero la hondura y sinceridad con que el poeta expresa sus sentimientos ante la brevedad de la vida y la vanidad de las cosas mundanas, además de la emoción que nos transmite el elogio fúnebre de su padre, hacen de las Coplas no sólo la más famosa elegía de la literatura española sino una de sus cumbres.

(Más información: Wikipedia, Biografías y vidas, Los poetas)

COPLAS A LA MUERTE DE MI PADRES de Jorge Manrique

Coplas por la muerte de su padre es la obra más famosa de Jorge Manrique y aquí solo reproducimos el principio y el final, que es la parte que aparece en el libro de Héctor Abad Faciolince, El olvido que seremos

I

Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiere tiempo passado
fue mejor.


II

Pues si vemos lo presente
cómo en un punto s'es ido
e acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo non venido
por passado.
Non se engañe nadi, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de passar
por tal manera.


III

Nuestras vidas son los ríos

que van a dar en la mar,
qu'es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
e consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
e más chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
e los ricos.

[…......]


FIN

XL

Assí, con tal entender,
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer
y de sus hijos e hermanos
e criados,
dio el alma a quien gela dio
(el cual la ponga en el cielo
en su gloria),
que aunque la vida perdió,
dexónos harto consuelo
su memoria.

lunes, 28 de febrero de 2011

ANA KARENINA de Leo Tolstoi

Traducción: Víctor Gallego Ballestero
Edicion, 2010
Editorial: Alba
Páginas: 1002

Esta novela de Leo Tosltoi se publicó por entregas en El Mensajero Ruso a partir de enero de 1875, no apareciendo en forma de libro, y ya completa, hasta 1978.

Ana, esposa del alto funcionario Karenin, se enamora de Vronski, un guapo militar. Ana, embarazada por Vronski, huye con éste a Italia, desafiando así el acatamiento a las convenciones sociales que le exigía su marido. La alta sociedad rusa le da la espalda mientras se le estrecha el cerco que culminará en el suicidio: su marido no quiere concederle el divorcio y se niega a que vea a su hijo. Desesperada, abrumada por los celos, Ana se arroja bajo las ruedas de un tren. Es ésta una de las escenas literarias de mayor intensidad que nos ha sido concedida leer, por lo menos eso dijo Vladimir Nabokov, que sentía por esta novela una pasión similar a la que le movía por la poesía de Pushkin. Nabokov dijo que se trata de «la mejor novela de amor de todos los tiempos».

Cuando Dostoievski, que en nada le iba a la zaga como autor, terminó la lectura de la novela se echó a la calle proclamando a gritos que Tolstói era dios.

Habría que fijarse en el contrapunto obligado: la historia paralela del terrateniente Levin, que se construye una vida familiar armónica en el campo junto a su mujer Ketty, y que percibe en las palabras de los campesinos las premoniciones de los sermones evangélicos. Levin prefigura el último Tolstoi, quizá el menos comprendido.

Si quieres ver en Google la ubicación real de los distintos escenarios de la novela, puedes hacerlo en la página Anna Karenina Map.

LEIDO por.... Andrés:

Hay libros emblemáticos que cada uno de nosotros piensa que no deberíamos de dejar de leer. Entre estos yo siempre he incluido algunos de los escritos por los rusos universales. Y esta novela de Tolstoi junto con otras, con algunas de las cuales ya he cumplido, es de las principales. La excelente acogida que tuvo esta traducción y edición me animó a comprarla.

El famoso inicio de la novela, “Todas las familias felices se parecen; las desdichadas lo son cada una a su modo” ( En ruso: «Все счастливые семьи похожи друг на друга, каждая несчастливая семья несчастлива по-своему»), citada repetidamente en multitud de contextos, es toda una declaración de intenciones. Tres de las cuatro historias de amor de que trata la novela, incluyo el matrimonio de Anna, tienes un desarrollo que no es de felicidad precisamente y la cuarta, la de Levin y Kitty, parece que se complica al final. Pero eso si, cada una a su modo.

He ido últimamente tan en contra de la crítica oficial, que da hasta gusto poder decir a la par con los sesudos críticos, que se trata de una novela magnífica. De las que no hay que perderse. Lectura obligatoria, vamos. He ido recomendándola a todo bicho viviente en el que percibía que tenía cara de saber leer y he averiguado que muchos de ellos ya la habían leído. De lo cual me he alegrado, por ellos, claro, porque tienen la oportunidad de releerla y disfrutarla aún más. Los que no la han leído, ya están tardando.

Este grueso y pesado libro, que cuesta sujetar en según que posturas, se lee con placer, con un discurrir lento y tumultuoso, arrastrado por la forma de contar de Tolstoi, como uno se imagina que es el movimiento de un ancho río por las estepas rusas. Igual de profundo. La séptima parte, con el sufrimiento mental de Anna y su desenlace, me ha parecido especialmente muy bueno.

Que bien retrata Tolstoi el alma humana y que cercanas nos parecen sus descripciones. El ambicioso, por ejemplo: “me parece que tengo ciertas cualidades para la actividad que he elegido, y que si algún día dispongo de cierto poder, ya sea grande o pequeño, estará mejor en mis manos que en la de muchos otros” ¿Quien no ha oído esto multitud de veces?

Por poner un pero al libro, decir que al referirse a una misma persona con dos nombres diferentes, al medio hermano de Levin unas veces le llama Serguéi Ivánovich y otras Kóznishev, dificulta al principio la lectura.

Después de leer La muerte de Ivan Ilich no resulta tan sorprendente que sólo haya un capítulo que tiene título, y que este se llama “La muerte”. Relata la muerte de Nikolái, hermano de Levin.

Resulta curioso comprobar que cada generación piensa que la juventud va perdiendo las buenas costumbres de sus progenitores: “
Era consciente de que en los últimos tiempos las costumbres sociales habían cambiado mucho […] Veía que muchachas de la edad de Kitty organizaban reuniones , acudían a no sé qué cursos, mostraban mayor desenvoltura con los hombres y paseaban solas en coche; muchas no de ellas ya no saludaban con una reverencia y, lo que era aún peor, estaban firmemente convencidas de que la elección de un marido era asunto suyo, no de sus padres


Me ha sorprendido encontrar que ya entonces se usaban remedios que todavía se usaban en mi infancia “
El médico de cabecera le había recetado aceite de hígado de bacalao


Solo una vez, cuando nos relata como el coronel “
Serpujovski besó los frescos y húmedos labios del apuesto sargento y, después de secarse con un pañuelo, se acercó a Vronski”, asistimos al curioso saludo ruso.


Resulta sorprendente la facilidad con que se ruborizaban las mujeres y los hombres. Y con que facilidad se robaban niños y que natural parecía: “Se había divorciado ya de su marido, cuando dio a luz a su primer hijo, que murió poco después del parto. Los familiares de madame Stahl, que conocían su sensibilidad y temían que esa noticia acabara con su vida, sustituyeron al niño muerto por la hija de un cocinero de la corte [que por lo visto no tenía sensibilidad, patrimonio de las clases altas], que había nacido esa misma noche".

Volviendo al tema de la importancia de las traducciones, traigo esta vez una muestra, no de estilo, sino de una opinión sobre las corridas de toros. La traducción de
Víctor Gallego Ballestero, nos muestra un comentario abiertamente en contra: “Los deportes brutales, como el boxeo o las corridas de toros españolas, son una señal de barbarie”, mientras que la única traducción que he encontrado en internet, de traductor desconocido como casi siempre en este medio, es bastantes más ambigua: “El terrible deporte del boxeo o el riesgo que afrontan los toreros españoles podría quizá ser signo de barbarie


Ha sido tres veces llevada al cine, con Greta Garbo en 1935, Vivien Leigh en 1948 y Jacqueline Bisset en 1985,

y una a la televisión con Sophie Marceau en 1997, donde Vorski perdió el bigote (no podría ni atusarse el bigote ni morderse las guías).

Palabras recuperadas:
Billete: Carta breve, mensaje.
Arrebol: 1 Color rojo de las nubes iluminadas por los rayos del Sol. 2 El mismo color en otros objetos y especialmente en el rostro. 3 Colorete.

Palabras sorprendentes:
Plegadera: que definida como «Utensilio de metal, madera, marfil, etc., que se emplea para plegar y cortar papel», en la novela se utiliza para marcar las páginas.

Mi cachico:

Saltó por encima de la zanja como si no existiera. Había volado como un pájaro. Pero en ese mismo instante Vronski notó con horror que, en lugar de seguir el paso del animal, había hecho un movimiento en falso, tan incomprensible como imperdonable, cuando se dejaba caer en el la silla. De pronto su situación cambió, y comprendió que había sucedido algo terrible. Antes de que pudiera explicarse lo que había ocurrido , vio que Majotin le adelantaba como un rayo, montado en su potro alazán de patas blancas. Vronski puso un pie en tierra y la yegua se inclinó sobre ese lado. Apenas tuvo tiempo de retirarlo cuando Fru Fru se desplomó de costado, resoplando penosamente y haciendo vanos intentos por levantarse con su cuello delicado y sudoroso, debatiéndose como un ave herida a los pies de su amo. El torpe movimiento del jinete le había quebrado el espinazo. Pero Vronski no lo supo hasta mucho más tarde. En esos momentos sólo veía que Majotin se alejaba deprisa, y que él estaba allí de pie, solo, tambaleante, en el suelo fangoso y que Fru Fru yacía a su lado, respirando trabajosamente, alargando la cabeza hacia él y mirándole con sus magníficos ojos. Sin comprender aún lo que había sucedido, tiraba de las riendas. La yegua se estremeció de nuevo como un pez, sacudiendo los extremos de las silla, logró levantar las patas delanteras, pero faltaron las fuerzas para erguir la grupa, vaciló y volvió a caer de costado. Con el rostro desfigurado por la cólera, pálido, el mentón tembloroso, Vronski le dio un taconazo en el vientre y tiró una vez más de las riendas. Pero la yegua no se movió, hundió el hocico en la tierra y dirigió a su amo una elocuente mirada.

-¡Ay! -gimió Vronski, llevándose las manos a la cabeza-. ¡Ay! ¡Qué he hecho! -gritó-. ¡He perdido la carrera! ¡Por mi culpa! ¡Qué error tan vergonzoso e imperdonable! ¡Y mi querida yegua! ¡Pobrecita! ¡La he matado! ¡Ah! ¿Que he hecho?

Acudieron varias personas, el médico, el practicante, los oficiales de su regimiento. Con gran disgusto suyo, comprobó que estaba sano y salvo. La yegua se había roto el espinazo, así que decidieron rematarla

viernes, 18 de febrero de 2011

EL OLVIDO QUE SEREMOS de Héctor Abad Faciolince

Edicion, 2010
Editorial: Seix Barral
Páginas: 274

Esta libro de Héctor Abad Faciolince se publicó en el 2005.

El médico Héctor Abad Gómez dedicó sus últimos años, hasta el mismo día en que cayó asesinado en pleno centro de Medellín, a la defensa de la igualdad social y los derechos humanos. El olvido que seremos es la reconstrucción amorosa y paciente de un personaje; está lleno de sonrisas y canta el placer de vivir, pero muestra también la tristeza y la rabia que provoca la muerte de un ser excepcional.

Conjurar la figura del padre es un reto que recorre consagradas páginas de la historia y de la literatura. ¿Quién no recuerda las obras de Kafka, Philip Roth, Martin Amis o V. S. Naipaul sobre su verdadero o cuestionado progenitor? Ahora será también difícil olvidar este libro desgarrador de Héctor Abad Faciolince escrito con valor y ternura.

«Un libro tremendo y necesario, de un coraje y una honestidad arrasadores. Por momentos me he preguntado cómo ha tenido la valentía de escribirlo», Javier Cercas

«Un libro hermoso, auténtico y conmovedor», Rosa Montero

«Lo que voy leyendo de Héctor Abad lo voy guardando como migas de pan muy esféricas, pulidas, luminosas, para cuando tenga que atravesar un gran bosque en la noche», Manuel Rivas

«Me fascinó El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince. Muy certero. Qué bonito libro. ¡Qué fina manera de rendir un homenaje a su padre y al mismo tiempo trazar un relato de toda una época!», Mario Vargas Llosa

LEIDO por Andrés: 

Había leído mucho sobre este libro, había aparecido en multitud de listas y reseñas y me apetecía hincarle el diente y no demasiado tarde, sobre todo.

Y no me ha defraudado. Una maravilla, para regalar a quien se aprecie de verdad.

El libro comienza de una forma que ya define su contenido, “un homenaje a la memoria y a la vida de un padre ejemplar”, el del autor y que destila, sea ajustado a la realidad o no, eso no importa, un enorme amor a su padre,

Su padre, médico, dedicó su vida profesional a ejercer la medicina social y una vez jubilado forzoso, a la defensa de los derechos humanos: “«Nunca he sido un arrodillado, no me he arrodillado sino ante mis rosas y no me he ensuciado las manos sino con las tierra de mi jardín»” , “«aunque no le temo a la muerte, tampoco quiero que me maten, ojalá no me maten: quiero morir rodeado de mis hijos y mis nietos, tranquilamente […] una muerte violenta debe ser aterradora, no me gustaría nada»


D. Héctor Abad Gómez


El autor, tal como comenta, tuvo esperar veinte años antes de tener la serenidad suficiente para poder escribir este libro y aún así, no le resultó fácil: “me saco de adentro estos recuerdos, como se tiene un parto, como se saca un tumor, a sabiendas de que “casi todo lo que he escrito lo he escrito para alguien que no puede leerme, y este mismo libro no es otra cosa que la carta a una sombra

A lo largo de las páginas del libro, que se lee con ganas, disfrutando de la lectura y sufriendo por lo que cuenta, vemos pasar la vida del autor, que como un espejo nos relata lo importante para él, la vida y asesinato de su padre. Y de paso asistimos a un desfile de la violencia que asoló Colombia durante el siglo pasado: Sus amigos de la primera juventud eran vallunos, de Sevilla, pero en los años de la Violencia de mediados de siglo se los fueron matando a todos uno por uno, por liberales, Desde ese tiempo mi papá se declaraba «un sobreviviente de la Violencia», por haber tenido la fortuna de estar en otro país durante los años más crudos de la persecución política y las matanzas entre liberales y conservadores

Relato descarnado y sincero de la relación paterno filial, muy emocionante cuando relata la muerte de su hermana Marta, cuando tenía 16 años, “y mi papá y mi mamá, al fin, después de seis meses de estarse conteniendo, pudieron echarse a llorar delante de ella. Y lloraron y lloraron y lloraron” y, sobre todo, la de su padre, “levanta la vista y ve la cara malévola del asesino, ve los fogonazos que salen del cañón de la pistola, oye al mismo tiempo los tiros y siente que un golpeen el pecho lo derriba”, “«Levantaron el cuerpo entre varios, de pies y manos, y lo lanzaron con violencia, como si fuera un bulto de papas, sin ningún respeto, y eso me dolió, como si le estuvieran quebrando los huesos, aunque ya no sintiera»” y que logra tocarme la fibra sentimental, hasta conmoverme.

Que gran homenaje a su padre. ¡Que envidia!


El día en que el Dr. Héctor Abad Gómez fue asesinado, éste copió en un papel un soneto llamado Epitafio, que dice:

Ya somos el olvido que seremos.
El polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán, y que es ahora,
todos los hombres, y que no veremos.

Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y del término. La caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los ritos de la muerte, y las endechas.

No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre.
Pienso con esperanza en aquel hombre

que no sabrá que fui sobre la tierra.
Bajo el indiferente azul del cielo
esta meditación es un consuelo.

y que su hijo encontró más tarde, después de su asesinato, en un bolsillo. Este poema según el autor es de Jorge Luis Borges, pero según otros no. Félix de Azúa comenta en su blog, en una entrada del 25 de agosto del 2009, esta circunstancia, dando por sentado que se trata de un poema borgiano. De la primera estrofa viene el título del libro.

La tempestad Giorgione
el trueno de aquel cuadro fue como el estallar de mi vida erótica

No es un libro que se preste demasiado al humor, pero éste no falta:
Cuando íbamos en el camino yo le preguntaba al abuelito Antonio en cuál caballo me iba a montar, y él siempre me contestaba:
-En el Toquetoque, m'hijito, en el Toquetoque.
Lo raro, para mí, era que el Toquetoque tenía cada vez un paso y un color distinto, y vine a entender lo que decía mi abuelo mucho tiempo después, cuando me lo explicó el primo Bernardo, que era algo mayor que yo y mucho menos ingenuo que yo:
-¡Bobo! El Toquetoque no existe. Lo que el abuelito quiere decir es que los niños no pueden escoger, sino que se tienen que montar el el caballo que les toque
tenía una barriga tan prominente que habían tenido que abrirle una muesca circular a la cabecera de la mesa, donde él se sentaba, para que estuviera a sus anchas en el comedor
Cuando se refería al palacio y al tío, mi mamá suprimía los artículos y decía siempre Palacio (uno podía oír las mayúsculas), y Tío Joaquín
Las coplas famosas del Ñito Restrepo:
Una monja se embuchó
De tomar agua bendita
Y el embuche que tenía
Era una monja chiquita
Mil o dos mis personas, mujeres y niños en su mayoría, recorrían el barrio [de madrugada] para despertar la fe en la Santísima Vírgen y de paso despertar a los tibios que seguían dormidos, pegados a las sábanas

El autor fue educado en el más recalcitrante catolicismo, solo contrarrestado por su padre, que le abandonaba por largos periodos en que quedaba inerme “el problema era que cuando él se ausentaba durante meses, yo caía, indefenso, en el oscuro catolicismo de la familia de mi mamá” “yo quedaba a merced del mujerío enfermo de catolicismo de mi casa” y se nota a lo largo del libro. La visión que da de la Iglesia de su país en ese tiempo, puede herir, por saberse tan real, a algunas personas, aunque, detrás de su rechazo a la institución católica, se trasluce su tremendo respeto a las creencias religiosas.

PIO XII: El Espíritu Santo lo hizo nombrar Papa poco antes de la Segunda Guerra Mundial, para desgracia de los judíos y vergüenza de la cristiandad

No comparto las ideas que sobre la educación de los hijos se reflejan en el libro,“Si quieres que tu hijo sea bueno, hazlo feliz, si quieres que sea mejor, hazlo más feliz. Los hacemos felices para que sean buenos y para que luego su bondad aumente su felicidad”, o también, “El mejor método de educación es la felicidad”, pero no dejan de ser interesantes. Me gustó la pregunta que hace, “Cuántas personas podrán decir que tuvieron el padre que quisieran tener si volvieran a nacer?" y yo, como padre propongo la recíproca: ¿cuántos padres tiene hijos que los volverían a elegir a ellos como su padre si volvieran a nacer?

Y me vuelvo a encontrar En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, que según el autor “marcaría para siempre mi vida”. Habrá que ir pensando en volver a empezar a leerlo y esta vez los siete libros.

Algunas palabras o expresiones que me han gustado, han sido:
regábamos” (nos equivocábamos)
aplanchadero” (cuarto de la plancha)
más serio que un revolver
mamasantos” (meapilas)
enfermos de asco
revista de muñequitos” (comic)
peluquiar” (cortarse el pelo)
tender la cama” (hacer la cama)
le aprendí” (aprendí de él)
maricada” (mariconada)
echarlo a las patadas” (echarlo a patadas)
jugar manecitas” (hacer manitas)
menjurje” (mejunje)

Palabras recuperadas:
godo
mamitis y papitis
de balde

Palabras sorprendentes:
malagradecido
leche impotable
hacerse la paja
bluyines