domingo, 30 de enero de 2011

LA MUERTE DE ARTEMIO CRUZ de Carlos Fuentes

Edicion, 1962
Editorial: RBA
Páginas: 240

Novela de Carlos Fuentes publicada en 1962.

Los últimos momentos de la vida de un hombre poderoso, un soldado revolucionario, un amante sin amor, un padre sin familia... un hombre que traicionó a sus compañeros, pero que no pudo soportar las heridas que le infligió el destino. Carlos Fuentes nos revela los procesos mentales de un viejo que ya no es capaz de valerse por sí mismo y que se halla postrado ante la muerte inminente e indigna, pero su voluntad -que le ha otorgado una posición sobresaliente en la sociedad- se resiste a dejarse vencer. Usando una brillante técnica narrativa, que reúne en un solo texto el consciente, el subconsciente y la narración objetiva, el pasado, el presente y el futuro, Fuentes nos conduce por las entrañas de la Revolución, el sistema político mexicano y la idiosincrasia de las clases dirigentes.

LEIDO por.... Andrés:

Éste clásico de la literatura lo tenía pendiente desde hace mucho tiempo y nunca encontraba el momento. Éste ya le llegó, por fin.

Inicio un poco difícil, de los que obligan, de los que quieren al lector un esfuerzo para cobrarse el disfrute. En la narración cuesta descubrir los hechos narrados, los narradores utilizados. Cuando mezcla sin solución de continuidad, los aconteceres del padre con los de la madre y la hija, sin que haya indicios del cambio, o cuando salta en el tiempo describiendo la llegada de Artemio Cruz a Puebla, nos exige una atención adicional y nos demuestra que no es necesario recurrir a cambios tipograficos para que le lector pueda seguir la narración, como se hizo en
Los girasoles ciegos.

En este estupendo libro nos narra Carlos Fuentes la vida de Artemio Cruz que “se chingó, ¿ven?, se chingó chingando a los demás” y para el que su “único amor ha sido la posesión de las cosas, su propiedad sensual”, su relación con las cuatro mujeres en hubo en su vida: “el recuerdo de ella —la nombrarás: Regina; la nombrarás: Laura; la nombrarás: Catalina; la nombrarás: Lilia— que sumará todos tus recuerdos y te obligará a reconocerla”, y su venganza “Tratan de adivinar mi burla, esa burla final que tanto he saboreado a solas, esa humillación definitiva cuyas consecuencias totales ya no podré gozar, pero cuyos espasmos iniciales me deleitan en este momento. Quizás será éste el último calorcillo de triunfo...
1914: soldados

Para ello utiliza tres narraciones que se alternan y nos obligan a saltos en el tiempo, cambio de situación y técnica narrativa:

  • Narración objetiva, que viaja dando saltos en el tiempo, aunque el inicio de cada una de ellas viene indicada con un fecha (1941, 1919, 1913, 1924, 1927, 1947, 1915, 1934, 1939 , 1955, 1903, 1889) recorriendo la vida de Artemio Cruz, y con él, la historia de México. Lo más fácil de seguir.
  • Subconciente (asi lo llaman en las reseñas), que utiliza una técnica parecida a la que encontramos en Aura (1962): “pero en tu medio sueño, la fibra nerviosa que conducirá el impulso de la luz no conectará con la zona de la visión: escucharás el color, como gustarás los tactos, tocarás el ruido, verás los olores, olerás el gusto: alargarás los brazos para no caer en los pozos del caos, para recuperar el orden de toda tu vida, el orden del hecho recibido, trasmitido al nervio, proyectado sobre la zona correcta del cerebro, devuelto al nervio convertido en efecto y otra vez en hecho: alargarás los brazos y detrás de los ojos cerrados verás los colores de tu mente y por fin sentirás, sin ver, el origen del tacto que escuchas: las sábanas”. A veces parece un artificio excesivo.
  • Los confusos recuerdos de un agonizante Artemio Cruz: ”Allí sigue, de rodillas, con la cara lavada. Trato de darle la espalda. El dolor de costado me lo impide. Aaaay. Ya habrá terminado. Estaré absuelto. Quiero dormir. Allí viene la punzada. Allí viene. Aaaah-ay. Y las mujeres. No, no éstas. Las mujeres. Las que aman. ¿Cómo? Sí. No. No sé. He olvidado ese rostro. Por Dios, he olvidado el rostro. Era mío, cómo lo voy a olvidar.
Hay frases que se repiten a lo largo del libro, marcando una secuencia, un ritmo en la narración, que siempre es oscilante en el tiempo. “Cruzamos el río a caballo” recorre toda la novela, la mayoría antecedida por “Esa mañana lo esperaba con alegría”. También hay otra frases que se repiten, como “Me deje ir”, "Abran la ventana”, “Domine, non sum dignus...

Y el libro acaba juntando el principio, “le pegaba con la palma abierta para que llorara, llorara mientras se acercaban las botas: lloró: él lloró y empezó a vivir...” y el fin de la vida de Artemio Cruz, “Tú... mueres... has muerto... moriré.

De narración escueta y concisa, hasta en las escenas de amor:
Abrazó la falda almidonada de Regina con un grito roto, flemoso: con su primer llanto de hombre
Mujer de la vida, Regina, potranca llena de sabor, limpia hada de la sorpresa, mujer sin excusas, sin palabras de justificación.

Cronología de la historia de México:

1876 Porfirio Díaz asume la presidencia de la República, terminando su poder en 1911 y durante estos años solo fue interrumpido su poder dos veces, durando en total 30 años al frente del poder del país.
1892 – 1896 Estando Porfirio Díaz como Presidente, se construyeron más de 20,000 Km. de vías férreas en el país, así también se construyó la red telegráfica.
1910 Francisco I. Madero funda el partido Antireeleccionista en contra de Díaz y se postula a la presidencia para las elecciones de 1911.
1910–1917 Revolución
1910 Francisco I. Madero promulga un plan revolucionario llamado Plan de San Luis, donde desconoce a Porfirio Díaz como presidente e insita a la población a levantarse en armas el 20 de noviembre.
1911 Emiliano Zapata promulga el Plan de Ayala a fin de que para que se les restituyeran las tierras a los indígenas.
1913 Victoriano Huerta traiciona a Madero a lo que se le llama "Decena Trágica", por lo que Madero es aprendido y asesinado.
1913 – 1914 En contra de Huerta, Francisco Villa y Venustiano Carranza realizan levantamientos en el norte y Emiliano Zapata en el sur.
1915 Venustiano Carranza obtiene la presidencia,
1917, 5 Feb Se proclama la nueva Constitución de 1917.
1920 Venustiano Carranza, asesinado durante su huida el 21 de mayo de 1920.
1920 Adolfo de la Huerta quedó como presidente interino hasta las elecciones de noviembre
1920, nov Obregón fue elegido presidente en las elecciones
1926 El presidente Plutarco Elías Calles lanza un decreto llamado "Ley de Calles", donde se le quitaron derechos a la Iglesia, lo que desató la Guerra cristera que terminó en 1929.
1929 Se funda el partido oficialista revolucionario, que desde 1946 pasa a llamarse PRI (Partido Revolucionario Institucional).
1934 Lázaro Cárdenas llega a la presidencia (1934 a 1940)
1938 Lázaro Cárdenas: Expropiación petrolera
1940 Manuel Ávila Camacho presidente de México
1946 Miguel Alemán Valdés nuevo presidente
1952 a 1958 Adolfo Ruíz Cortines presidente
1919: Cadaver de Emiliano Zapata

Algunas palabras o expresiones que me han gustado, han sido:
  • venadear (cazar)
  • de estómago (boca abajo)
  • tenebrosear
  • abufandarse, embufandarse.
Palabras recuperadas:
  • matacaballo
  • chiflar (silvar)
Mi cachico:

El indio gimió. Él se acercó al rostro cobrizo recargado contra la cabecera de piedra de esa banca desnuda que servía de cama y asiento. Su mejilla se detuvo junto a la de Tobías y por primera vez, con una fuerza que lo obligó a retirarse, sintió la presencia de ese rostro que nunca había sido más que una plasta oscura, parte de la tropa, más reconocible en la integridad nerviosa y rápida de su cuerpo guerrero que en esta serenidad, este dolor. Tobías tenía un rostro: él lo vio. Centenares de rayas blancas —rayas de risa y enojo y ojos guiñados contra el sol— recorrían las esquinas del párpado y cuadriculaban los anchos pómulos. Los labios gruesos y prominentes sonreían con dulzura y en los ojos pardos, angostos, había algo semejante a un pozo de luz turbia, encantada, dispuesta.
—Verdad que has llegado —dijo Tobías en su lengua, aprendida por el capitán en el trato diario con las tropas de la sierra sinaloense.
Apretó la mano nervuda del yaqui.
—Sí, Tobías. Más vale que sepas una cosa: nos van a fusilar.
—Así ha de ser. Igual harías tú.
—Sí.

sábado, 29 de enero de 2011

BENDITOS LOS IGNOTOS de Juan Antonio González Iglesias

“Heil den unbekannten”
Goethe, Das Göttliche

Benditos los ignotos,
los que no tienen página
en internet, perfil
que los retrate en facebook,
ni artículo que hable
de ellos en wikipedia.
Los que no tienen blog.
Ni siquiera correo
electrónico, todo
les llega, si les llega,
con un ritmo más lento.
Tienen pocos amigos.
No exponen sus instantes.
No desgastan las cosas ni el lenguaje. Network
para ellos es malla
que detiene la plata de los peces.
Benditos los que viven
como cuando nacieron
y pasan la mañana oyendo el olmo
que creció junto al río
sin que nadie
lo plantara.
Bendidos los ignotos
los que tienen
todavía
intimidad.

JUAN ANTONIO GONZÁLEZ IGLESIAS

España (Salamanca, 1964)

Poeta, pintor y filólogo. Doctor en Filología clásica por la Universidad de Salamanca, es profesor titular, en el área de conocimiento de “Filología Latina”, adscrita al departamento de Filología Clásica e Indoeuropeo. Completó su formación en Florencia y París (École de Autes Études en Sciences Socials) en teoría de la literatura y del arte. Irrumpió en el panorama literario español con el libro titulado La hermosura del héroe, galardonado con el Premio de Poesía Vicente Núñez. Tiene también en su haber el Premio Jaime Gil de Biedma, por el libro Esto es mi cuerpo, el IV Premio de Poesía Generación del 27 y el XIX Premio de la Fundación Loewe por su libro Eros es más.

El poeta ha traducido a Ovidio (El arte de amar y Los amores), a Horacio (Cuatro Odas), poesías de Cátulo y la antología Anónimos y menores, 12 poetas latinos.

Su último poemario es Del lado del amor. Poesía reunida 1994-2009.

Leer su poema Benditos los ignotos.

(Más información: Wikipedia, Amediavoz.com, #Poesia)

lunes, 24 de enero de 2011

NIEVE de Maxence Fermine

Traducción: Javier Albiñana
Edicion, 2001
Editorial: Anagrama
Páginas: 105

Esta novela de Maxence Fermine fue publicada en 1999.

A finales del siglo XIX, el joven poeta japonés Yuko se ejercita en el arte del haiku. Para perfeccionarse, decide viajar al sur del país al encuentro de Soseki, un anciano pintor que se ha quedado ciego. En esta relación hecha de respeto, de silencio y de signos, la imagen obsesiva de una mujer desaparecida entre las nieves reunirá a los dos hombres. Una fábula intemporal, que habla al lector de vida y de poesía, de amor y de muerte.

LEIDO por.... Andrés:

Teniendo pendiente la lectura de Opio, me pareció una buena idea leer, mientras la librería nos conseguía el libro, la primera novela de Fermine, y ahora, una vez leido, no se si ha sido tan buena idea, porque como no remonte....

Me ha parecido un cuento insustancial, muy suave, muy blanco, muy poético, pero sin sustancia. Menos mal que es muy corto, lo cual hay que agradecer al autor.

Claro, que cuando leo la contraportada, donde dice:
  • ¡Me enloquece este cuento!
  • Un relato hermoso
  • Bellísimo relato de iniciación
  • Una delicada historia de arte
  • Una fábula ligera y etérea como un haiku
llego a la conclusión que no debo saber leer demasiado bien, cuando no aprecio los valores de este cuento y casi no me atrevo a publicar mi entrada. Pero bueno, como las visitas a mi blog se cuentan con los dedos de una mano, el riesgo de que mi prestigio se derrita como la nieve es mínimo. Además, solo sería confirmar lo que ya algunos saben, que soy un poco rarito en mis gustos lectores.

Para mi cachico he seleccionado un pequeño chiste surrealista, casi de lo único que me ha gustado.


Mi cachico:
El método de enseñanza del maestro no se parecía a ningún otro.
La primera mañana de clase, junto al río aún bañado por el alba, pidió a Yuko que cerrase los ojos y se imaginase el color.

-El color no está fuera. Está en tu interior. Sólo la luz está fuera -dijo-. ¿Qué ves?
-Nada. Con los ojos cerrados, lo veo todo negro. ¿Usted no?
-No -contestó Soseki-. Veo también el azul de las ranas y el amarillo del cielo. Así pues, ¿quien de los dos está más ciego?

Yuko hubiera querido decir que el cielo no era amarillo ni las ranas azules, pero se abstuvo de hacer el menor comentario. Tal vez el anciano se hubiera vuelto loco. O aquello fuera pura senilidad. No quiso decepcionarlo.
-Maestro -dijo-, empiezo a ver.
-¿Qué ves?
-Veo el rojo de los árboles.
-Tonto -contestó Soseki-. Eso no puede ser. Aquí no hay árboles

NADA ES CRUCIAL de Pablo Gutiérrez

Edicion, 2010
Editorial: Lengua de trapo
Páginas: 248

Ésta es la segunda novela de Pablo Gutiérrez y se publicó en septiembre del 2010

Ciudad Mediana, años ochenta. Los yonquis habitan los descampados y olvidan a sus crías dentro de cobertizos de uralita. En uno de ellos sobrevive milagrosamente un cachorro silencioso que se deja aplastar por el sol. Dos señoras muy cándidas y amables lo rescatan, le limpian la cara con agua de colonia y comienzan a hablarle de Dios y de espaguetis.

Mientras, en otro lugar que huele a vaca y a pienso, una niña feliz observa cómo su madre naufraga en la cama, los ojos perdidos en algún lugar, el pelo sucio, el pijama pegado a la piel desde que papá se marchó.

Nada es crucial es un recorrido a través de la formación sentimental de los personajes de esta novela; cuando sus vidas, como nuestras ciudades, estaban llenas de descampados.

Ganó el XXI premio Ojo Crítico de narrativa de Radio Nacional de España en el 2010.

«Pablo Gutiérrez escribe bien, extraordinariamente bien. Hay páginas en este libro que uno celebraría con una botella de champán si la tuviese a mano» (Javier Moreno. Revista de Libros)

«Espléndida y muy original novela» (Página 2, TVE2)

LEIDO por.... Andrés:

Mi mujer me habló que había escuchado en la radio al último premio del Ojo Crítico y que éste, un autor muy joven, había terminado sus palabras al recibir el premio con un «Cultura libre para todos». Eso hizo que me interesara por él y empecé a buscar en internet, lo que leí me llevó a comprar su libro y leerlo. Además, en la búsqueda me encontré con la sorpresa añadida de toparme con Celda 211.

Me ha parecido un grandísimo libro, escribe muy bien, aunque a veces su alardes pueden hacer que algunos párrafos nos resulten confusos, pero hay tanto de buena literatura que te ves compensado sobradamente.Vale la pena, sin lugar a dudas.

La historia es dura a veces: “No estoy triste, triste no sirve, triste es una palabra pequeña. Estoy sola. Sola si sirve, sola es palabra redonda que todo lo recoge” “Todo lo demás es una carnicería: las chicas quieren reventar a cualquier chica, a mí sobre todo, los chicos quieren moler a cualquier chico y follarse a cualquier chica, a mí sobre todo, y que se sepa luego, que se anuncie y se repita la hazaña, es ley, ellas me odian y ellos quieren follarme, es ley, pero siempre a lo bruto, con la misma rabia con la que me darían dos hostias” “Magui siente que es el único humanoide con vida en este planeta de dolor y náusea

Sus personajes, salvo los protagonistas Lecu y Magui, tiene unos nombres curiosos, señor Alto y Locuaz, Sra Amable Uno, Sr. y Sra. Yonqui, el Sr. Un Poco Menos Amable (cuyo nombre cambia con su estado emocional a Sr. Cada Vez Menos Amable, Sr. Nada Amable, hasta acabar en Sr. Atormentado), MaiT (Mai-Ojos-Hundidos, Mai-Muda-y-Envejecida, Mai-desprendida-de-T), Hombre Raro, Cura Cascado, Buenchico, Orco Rotundo, etc.

La narración está dividida en párrafos agrupados y encabezados por una frase en negrita.
Te va a doler un poco. Te va a doler un poco, dijo el practicante amuermado..

Utiliza y bien todo tipo de recursos narrativos:
Interludio. Zzzummm, salto en el tiempo para encontrar el origen del Sr. Alto y Locuaz [….]. Zzzummm, cuatro, cinco decadas atrás:
Como si de un guión televisivo se tratara: “[Habla el teólogo de las lupas] «La Iglesia, quiero decir la vieja Iglesia,.....»
Con mensajes directos al lector: “y si el lector prefiere seguirles la pista a Lecu y a Magui bien puede saltar hasta la próxima negrita.
Como si fuera una escena de teatro: “Entra en escena MUJER CON CARA DE NIÑA, camina hasta su lado y se detiene.
MUJER CON CARA DE NIÑA: Ayer, durante el almuerzo no dijiste una palabra y te levantaste de pronto, como ahora.
SR. ALTO Y LOCUAZ: Hace frío. Vuelve dentro.
Secuencia Uno, Interior. Habitación en penumbra. La oscuridad permite ver un sofá gigante como balsa de náufrago, una ventana, una mesa de cristal, un televisor. En el suelo....
Aunque el recurso del narrador que se nos revela al final, para mi, sea un poco fallido e innecesario.

Que forma tan sutil y socarrona de contar, como me gusta su humor:
Por último, hizo un corte pequeño, clavó la hoja, sujetó con la mano izquierda y apretó con la derecha y, clac, fácilmente se abrieron el queso y el dedo índice por la primera falange. La sangre trazaba círculos sobre la tabla.
¿donde están mis padres?, y el Sr. Alto y Locuaz, muy firme y muy sereno y enérgico, respondió tus padres están en una granja. ¿En una granja de esclavos?, preguntó una voz que Lecu no quiso que saliera de su garganta. No, como esclavos, no; están en una granja creciendo, dijo.
Creciendo.
Lecu se los imaginó sembrados en un arriate
lo cierto es que la masa de polen que fumó durante los años de la furgoneta le quitó un buen filete a su cerebro, reducidito quedó como consomé de asilo
De la sacristía salió con prisa el curilla, casi le da un pasmo al ver allí sentado a ese idiota con cara de Teresita de Jesús
Buscó una pensioncita sucia y barata porque era lo que se esperaba de un verdadero cristiano
Cuando se retrasaba no quedaba tiempo para nada que no fuera sentarse, él debajo y ella encima enroscándolo con sus piernas, los botones de los vaqueros imprimiendo Lee en sus muslos como un reclamo de animación a la lectura
y le trae libros de Benedetti porque sabe que Benedetti es una autopista directa hacia la ingle de las chavalas sensiblotas

A veces imágenes poco afortunadas: “fue poniéndose cada vez más bonita a medida que su tristeza pasteurizaba”, pero a continuación, como para desagraviarnos, nos dice: “Crecía y ya tenía once años y en el rostro una pequeña barbilla como un fruto que dirigía su mirada a dos labios” y para que no nos confiemos acaba “de dibujo animado”.

Tremendo en la crítica social y política:
la escritura siempre estuvo a nombre de ella aunque fuera él quien firmara los recibos por ser el cabeza de familia, entonces se llamaba así al que pegaba más fuerte
En aquellos años, niños, un alumno tarugo no era un alumno con necesidades educativas especiales ni adaptación curricular ni con dificultades cognitivas; era simplemente un tarugo
Recordad, niños, que entonces había mucha escasez de espíritu y mucho colmillo contra un señor que redondeaba las monedas con su calvicie
allí estaban, dispuestos a deslomarse gratis detrás de un mínimo señuelo

El título lo encontramos en el texto: “Nada es culpa, nada es pecado, nada es crucial

¡Como se nota la edad del autor!: “Siente rabia hacia su flequillo, rabia hacia las sábanas de dibujos, rabia hacia Kurt Cobain, y comienza (ah, y ésa es la primera paletada de su fosa), comienza a escuchar blanduras de Guns n' Roses

Introduce versos de De profundis, de Dámaso Alonso , entre la narración, a manera de desvarío y solo el ir en cursiva nos sirve de aviso:

De Profundis
Si vais por la carretera del arrabal, apartaos, no os inficione mi pestilencia.
El dedo de mi Dios me ha señalado: odre de putrefacción quiso que fuera este mi cuerpo,
y una ramera de solicitaciones mi alma,
no una ramera fastuosa de las que hacen languidecer de amor al príncipe
sobre el cabezo del valle, en el palacete de verano,
sino una loba del arrabal, acoceada por los trajinantes,
que ya ha olvidado las palabras de amor,
y sólo puede pedir unas monedas de cobre en la cantonada.
Yo soy la piltrafa que el tablajero arroja al perro del mendigo,
y el perro del mendigo arroja al muladar.
Pero desde la mina de las maldades, desde el pozo de la miseria,
mi corazón se ha levantado hasta mi Dios,
y le ha dicho: Oh Señor, tú que has hecho también la podredumbre,
mírame,
Yo soy el orujo exprimido en el año de la mala cosecha,
yo soy el excremento del can sarnoso,
el zapato sin suela en el carnero del camposanto,
yo soy el montoncito de estiércol a medio hacer, que nadie compra
y donde casi ni escarban las gallinas.
Pero te amo,
pero te amo frenéticamente.
¡Déjame, déjame fermentar en tu amor,
deja que me pudra hasta la entraña,
que se me aniquilen hasta las últimas briznas de mi ser,
para que un día sea mantillo de tus huertos!

Y también juega con otros versos , primero insertándolos en la narración y luego usándolos de forma jocosa: Al fundador de los Neocristianos, el señor Alto y Locuaz, cuando iba a empezar su andanza evangélica, “un muchacho que miraba con susto a izquierda y derecha” le da “una octavilla con un poema impreso y debajo un escudo con una especie de herramienta mal grabada”.
El poema completo se llama Hace falta estar ciego:

Hace falta estar ciego,
tener como metidas en los ojos raspaduras de vidrio,
cal viva,
arena hirviendo,
para no ver la luz que salta en nuestros actos,
que ilumina por dentro nuestra lengua,
nuestra diaria palabra.
Hace falta querer morir sin estela de gloria ni alegria,
sin participación en los himnos futuros,
sin recuerdos en los hombres que juzgen el pasado
sombrío en la tierra.
Hace falta querer ya en la vida ser pasado,
obstáculo sangriento,
cosa muerta,
seco olvido.

Después de leerlo pensó “que grande este poeta, qué buen cristiano debió ser”. El poema es de Rafael Alberti.

Que maravillosa la forma en que hace que Magui y Lecu se encuentren. ¡Mira que recurrir a los Jovenes Castores!

Se ha acabado. ¡Espléndida! a pesar del final que no me ha gustado nada. Y después de este novelón, ¿que leo?

Habrá que estar pendiente de las siguientes obras de Pablo Gutiérrez.

Mi cachico:

Hurga, busca. Magui guarda sus libros y desmonta la mesa de caballete cuando alguien llama a la puerta. Toc, toc. Magui se sobresalta, acude y abre.
No es el chaval.
No es buenchico.
Ni François Sagan.
Es mamá.
La señora que antes fue mamá y que ahora viste de un modo extraño y hace toc, toc tímidamente en la puerta de su propia casa.
Mama dice ya te vas, ¿no?
Magui dice sí, pronto.
Mamá dice aprobaste todas.
Magui dice sí, todas.
Envíame la dirección.
Magui asiente.
Y ven alguna vez. Ven cuando quieras.
Magui asiente.
Ahora todo está muy bonito allí, las flores, los árboles.
Silencio.
Te irá bien, serás feliz.
Magui asiente. Mamá le da un beso en la mejilla y Magui quisiera morirse de dolor, reventarse de dolor en el suelo -la espalda contra la puerta, las rodillas temblorosas, el pecho hinchándose de hipos y mocos, los mocos formando una bola en la garganta- pero por más que hurga, busca y rebusca dentro de sí no lo encuentra, no encuentra esa clase de dolor perfecto que debería sentir. Desde la ventana ve a su madre bajando la cuesta de la plaza fría, ve las sandalias de cuero, ve el insólito sari que la envuelve, ve los cabellos desgreñados donde ya aparecieron mechones blancos que no se molesta en cubrir, y vuelve a la sala para seguir guardando sus apuntes, desmontando la mesa de caballete, abriendo las maletas, despidiéndose de la vida mugrienta que le tocó en suerte.

PABLO GUTIÉRREZ

España (Huelva, 1978)

Estudió Periodismo en Sevilla, pero pronto abandonó la profesión para ejercer la enseñanza. Actualmente es profesor de Literatura en Cádiz.

Obtuvo el Premio Tormenta al mejor nuevo autor en castellano con su primera novela, Rosas, restos de alas (La Fábrica, 2008). En 2001 quedó finalista del Premio Miguel Romero Esteo de dramaturgia con la obra de teatro Carne de cerdo (Junta de Andalucía, 2001). Con Nada es crucial obtuvo el premio Ojo Crítico de narrativa de RNE del 2010.

Recientemente ha sido seleccionado por la prestigiosa revista Granta como uno de los veintidós mejores narradores jóvenes en español

(Más información: Lecturalia)

miércoles, 19 de enero de 2011

CELDA 211 de Francisco Pérez Gandul

Edicion, 2004
Editorial: Lengua de trapo
Páginas: 221

Esta novela de Francisco Pérez Gandul se publico en el 2004.

La mala suerte lleva a un funcionario de prisiones novato a presentarse en la cárcel de Sevilla el mismo día en que se produce un motín de presos. Enredado en un destino tan caprichoso como trágico, que lo obliga a utilizar al máximo los recursos de su inteligencia, este hombre va descubriendo que no es tímido, que no es débil, que quizá ni siquiera es un hombre bueno, como siempre había creído: es un superviviente nato al borde del abismo.

Escrita con un habilísimo manejo del punto de vista y de la voz narrativa, Celda 211 renueva el tema del hombre que se ve obligado a sobrevivir fuera de su medio poniendo al límite sus capacidades, abordándolo desde el género negro carcelario, desconocido hasta ahora en España. Se convierte, así, en una obra que da a nuestra narrativa exactamente lo que estaba necesitando: un argumento de tremenda contundencia, plagado de giros en la trama, y un personaje camaleónico arrastrado por un destino de intensidad trágica.

«Es la mejor narración carcelaria que se ha escrito en España». Fernando Marías

LEIDO por.... Andrés:

Buscando referencias en la editorial Lengua de trapo sobre el último premio Ojo Crítico de Narrativa de este año, Nada es crucial de Pablo Gutiérrez, encontré la de está novela y como me quedé con las ganas de ver la película, me he animado a leerla.

Se lee enganchado al libro como si Malamadre te tuviera cogido de …. la garganta. Hacía tiempo que no leía una novela con tanta acción y tan absorbente. Gustará a todos los amantes de la novela negra y de acción. Y estoy por apostar que a todo amante de los libros.

Un argumento impecable con acción a raudales, unos personajes bien dibujados, contado desde puntos de vista muy dispares y una buena escritura, son los ingredientes de esta estupenda novela.

No se si la película, buena película según mis noticias, es mejor o pero que el libro, la eterna pregunta, pero creo que voy a verla, aún cuando no es mi costumbre.

Mi cachico:

Fue un tajo limpio. Arrancó debajo del lóbulo de la oreja izquierda y describió una elipsis hasta la base del cuello, por la derecha, allí donde la cadena de oro balizaba la unión con el hombro. Apenas sufrió. Un estertor muy rápido y, ya en el suelo, varios espasmos musculares, evidenciaron que todo había terminado. Apenas sufrió. Costra estaba completamente bañando en sangre. Su rostro era irreconocible y sobre la camisa, háganse a la idea, corría un venero que pronto le alcanzó la cintura para despeñarse después gota a gota hacia el suelo. Permanecía inmóvil, como si fuera un molde listo para ser vaciado en bronce. Tachuela se acercó a él, lo cogió del brazo y le hizo retroceder, y vimos, ¿saben?, cómo se alejaban todos los demás, huyendo de ese charco negruzco que, como queriendo guarecerse bajo sus zapatos, deslizaba hacia ellos su caudal. El cuerpo permanecía inerte, asaeteado por las miradas de todos, purgándose lentamente, hasta que de la descomunal herida solo surgió un hilo, como el agua del grifo cuando se ha cerrado la llave de paso, así.

FRANCISCO PÉREZ GANDUL

España (Sevilla, 1956)

Se licenció en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y trabajó en los diarios Informaciones, Nueva Andalucía y El Correo de Andalucía antes de recalar en 1986 en Abc de Sevilla, del que fue redactor jefe. En la actualidad es articulista del citado medio. Consiguió el Premio Silverio Cañada a la mejor primera novela negra en la Semana Negra de Gijón de 2004 con su única novela hasta el momento, Celda 211. Ha sido argumentista de la película del mismo nombre dirigida por Daniel Monzón.

(Más información: Wikipedia, lecturalia)