lunes, 4 de octubre de 2010

JUAN JOSÉ SAER

Argentina (Serodino, 1937- París, 2005)

Fue profesor de la Universidad Nacional del Litoral, donde enseñó Historia del Cine y Crítica y Estética Cinematográfica. En 1968 se radicó en París. Su vasta obra narrativa, considerada una de las máximas expresiones de la literatura argentina contemporánea, abarca cuatro libros de cuentos -En la zona (1960), Palo y hueso (1965), Unidad de lugar (1967), y La mayor (1976)- y diez novelas: Responso (1964), La vuelta completa (1966), Cicatrices (1969), El limonero real (1974), Nadie nada nunca (1980), El entenado (1983), Glosa (1985), La ocasión (1986, Premio Nadal), Lo imborrable (1992) y La pesquisa (1994). En 1983 publicó Narraciones, antología en dos volúmenes de sus relatos. En 1986 apareció Juan José Saer por Juan José Saer, selección de textos seguida de un estudio de María Teresa Gramuglio, y en 1988, Para una literatura sin atributos, conjunto de artículos y conferencias publicada en Francia. En 1991 publicó el ensayo El río sin orillas, con gran repercusión en la crítica, y en 1997, El concepto de ficción. Su producción poética está recogida en El arte de narrar (1977), paradójico título que expresa, quizás, el intento constante de Saer por -según sus propias palabras- "combinar poesía y narración". Ha sido traducido al francés, inglés, alemán, italiano y portugués.

(Más información: Wikipedia, Literatura argentina contemporanea, Elortiba)

sábado, 2 de octubre de 2010

AURA de Carlos Fuentes

Edicion, 1994
Editorial: Alianza Cien
Páginas: 61

La historia está situada en el año 1961 en la Ciudad de México. Esta obra de Carlos Fuentes, es considerada como una de las más importantes de este novelista y una de las mejores de la narrativa mexicana del siglo XX. Fue publicada en México en 1962, mismo año en que se publicó otra popular novela del mismo autor, La muerte de Artemio Cruz. Ambas forman parte del fenómeno literario conocido como Boom latinoamericano, que tuvo lugar entre las décadas de 1950 y 1970 en toda América Latina.

La historia comienza cuando Felipe Montero, un joven historiador inteligente y solitario que trabaja como profesor con un sueldo muy bajo, encuentra en el diario un anuncio que solicita un profesional de sus cualidades para un trabajo con un muy buen sueldo. El trabajo, en la calle Donceles 815, consiste en organizar y escribir las memorias de un coronel francés. En dicha casa habitan la viuda del coronel, Consuelo Llorente, y su sobrina Aura. La novela transcurre alrededor de Aura, dueña de unos impresionantes ojos verdes y una gran belleza, y su extraña relación con su anciana tía. Felipe se enamora de Aura y quiere llevarsela de allí. Al adentrarse en las fotografías y escritos del coronel y la viuda, Felipe pierde el sentido de la realidad y encuentra una verdad que supera la fantasía.

Además de la edición que reseño, Alianza Editorial tiene publicado una recopilación de novelas cortas y relatos con el título Cuerpos y ofrendas, que incluye Aura.

LEIDO por.... Andrés:

Me llegaron noticias de esta gran novelica, el diminutivo por el tamaño, en algún artículo sobre novelas cortas, creo recordar, y conociendo a Carlos Fuentes me animé a buscarla.

Ya la forma en que está narrada:
Lees y relees el aviso
Recoges tu portafolio
El olor de la humedad, de las plantas podridas, te envolverá
Levantaras los ojos, que habías mantenido bajos
en segunda persona, nos hace colocarnos de una manera diferente ante esta historia, como si fuéramos nosotros los protagonistas.

La acción se desarrolla en una casa, casi completamente a oscura “buscas en vano una luz que te guíe”, salvo la recámara donde va a alojarse el protagonista. Y en esta casa vive Aura, una joven con unos ojos especiales: “esos ojos de mar que fluyen, se hacen espuma, vuelven a la calma verde, vuelven a inflamarse como una ola […] como si te ofrecieran un paisaje que sólo tu puedes adivinar y desear ”, de la cual se enamora nada más llegar, “no la sigues con la vista, sino con el oído: sigues el susurro de la falda, el crujido de una tafeta— y estas ansiando, ya, mirar nuevamente esos ojos ”. Todo, el entorno, las sombras, los candelabros, los gatos, las ratas, los sueños, los sacrificios, la sangre, ayuda a prepararnos para el misterio que poco a poco nos irá envolviendo.

Con una escueta prosa, muy bella, llena de imágenes preciosas:
prendido al susurro de su voz
se abrirá como un altar
una sonrisa turbia
nos atrapa y seduce. Será imposible que la leas una sola vez.

Una maravilla, una pequeña joya.

Mi cachico:

Habría puesto uno de los últimos párrafos, el que empieza “Acercarás tus labios...”, pero por eso de no desvelar el final, selecciono este otro:

Realizas un esfuerzo para seguir revisando los papeles. Cansado, te desvistes lentamente, caes en el lecho, te duermes pronto y por primera vez en muchos años sueñas, sueñas una sola cosa, suenas esa mano descarnada que avanza hacia ti con la campana en la mano, gritando que te alejes, que se alejen todos, y cuando el rostro de ojos vaciados se acerca al tuyo, despiertas con un grito mudo, sudando, y sientes esas manos que acarician tu rostro y tu pelo, esos labios que murmuran con la voz mas baja, te consuelan, te piden calma y cariño. Alargas tus propias manos para encontrar el otro cuerpo, desnudo, que entonces agitara levemente el llavín que tu reconoces, y con el a la mujer que se recuesta encima de ti, te besa, te recorre el cuerpo entero con besos. No puedes verla en la oscuridad de la noche sin estrellas, pero hueles en su pelo el perfume de las plantas del patio, sientes en sus brazos la piel mas suave y ansiosa, tocas en sus senos la flor entrelazada de las venas sensibles, vuelves a besarla y no le pides palabras.

CARLOS FUENTES

Panamá (Ciudad de Panamá, 1928 - Mexico D.F., 2012)

Su padre, Rafael Fuentes Boettiger, era un diplomático liberal, mientras que su madre, Berta Macías Rivas, era una mujer conservadora. De niño, Carlos Fuentes vivió en los Estados Unidos, Chile y la Argentina. A la edad de 16 años, regresa a México, a estudiar en el prestigioso Colegio de México. También estudió leyes en la Universidad Autónoma Nacional de México (UNAM).

Estudió economía en el Institu des Hautes Études Internationales en Ginebra (Geneva), Suiza (Switzerland). De joven, se hizo marxista y miembro del Partido Comunista. Se ha casado dos veces: primero con Rita Macedo, una famosa actriz mexicana, con quien tuvo una hija; después con Sylvia Lemus, con quien tuvo dos hijos.

Ha sido diplomático mexicano en Francia. Después de la masacre de estudiantes en la Plaza de Tlatelolco en 1968, Fuentes criticó mucho al gobierno mexicano, al Partido Revolucionario Institucional y, en tiempos recientes, al ex-presidente Carlos Salinas de Gortari. También ha enseñado en varias universidades: El Colegio de México y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Columbia University (Nueva York), University of Pennsylvania, Princeton University (Nueva Jersey) y Harvard University (Massachusetts). Ha recibido varios premios como el Premio Cervantes (1987) y el Premio Príncipe de Asturias (1994). Sus obras más famosas son La muerte de Artemio Cruz (1962), Aura (1962), Cambio de Piel (1967), Premio Biblioteca Breve de Novela en 1967, Terra nostra (1975) que fue Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos en 1977 y El espejo enterrado (1992), que se convirtió en un programa de televisión. Ha sido comparado con Jorge Luis Borges.

(Más información: Wikipedia, Página oficial, Biografias y vidas, Escritores.org y Club de Cultura)

INÉS Y LA ALEGRÍA de Almudena Grandes

1ª Edicion, 2010
Editorial: Tusquet
Páginas: 729

Esta novela de Almudena Grandes se publicó en el 2010 y es el primer episodio de la serie Episodios de una guerra Interminable.

Toulouse, verano de 1939. Carmen de Pedro, responsable en Francia de los diezmados comunistas españoles, se cruza con Jesús Monzón, un cargo menor del partido que, sin ella intuirlo, alberga un ambicioso plan. Unos años después, en 1944, Monzón, convertido en su pareja, ha organizado el grupo más disciplinado de la Resistencia contra la ocupación alemana, prepara la plataforma de la Unión Nacional Española y cuenta con un ejército de hombres dispuestos a invadir España. Entre ellos está Galán, que ha combatido en la Agrupación de Guerrilleros Españoles y que cree, como muchos otros en el otoño de 1944, que tras el desembarco aliado y la retirada de los alemanes, es posible establecer un gobierno republicano en Viella. No muy lejos de allí, Inés vive recluida y vigilada en casa de su hermano, delegado provincial de Falange en Lérida. Ha sufrido todas las calamidades desde que, sola en Madrid, apoyó la causa republicana durante la guerra, pero ahora, cuando oye a escondidas el anuncio de la operación Reconquista de España en Radio Pirenaica, Inés se arma de valor, y de secreta alegría, para dejar atrás los peores años de su vida.

LEIDO por.... Andrés:

Había leído mucho de Almudena Grandes y no quería retrasar la lectura de su nuevo libro.
Hasta ahora, todas sus novelas me habían gustado, alguna más que otras, pero todas me habían resultado gratificantes.

La novela esta integrada por una parte de ficción y otra en que la autora ha desarrollado su propia versión de la historia. Y precisamente de esta separación nace la, para mi, debilidad de la novela, por descompensadas.

En la parte de ficción utiliza narraciones en primera persona de Inés y de Galan, los protagonistas, con continuos saltos temporales intercalados, que hacen más ágil la novela, pero que a veces añaden algo de confusión a la narración. De todas formas, esta es la parte más lograda, por mantener realmente la forma de narrar de la autora.

Al incluir la parte histórica, para mi no lograda, la novela es irregular. Estas partes no me han gustado. Quizá la autora lo sabía y por eso los títulos los ponía entre paréntesis, como un invitación a saltárnoslos. El último, en especial, me hacía continuas llamadas a saltármelo.

No obstante, la excelente forma de narrar de Almudena Grandes compensa estos puntos negros, dando un balance, desde mi punto de vista, ligeramente positivo

Hacía tiempo que no me encontraba con la expresión 'Pa chasco', bastantes años. ¡Que sorpresa! Cuando publique el segundo episodio, esperaré, antes de leerlo, para ver que tal ha resultado.


Mi cachico:

Estuvimos así mucho tiempo, mientras la tristeza de la tarde caía sobre nosotros, yo sentada en el borde de la carretera, él abrazado a mis piernas hasta que todo se acabó, el llanto, el hambre, las palabras, sus argumentos y mi resistencia. Seguramente, ya le había perdonado cuando le acaricié la cabeza, cuando metí mis dedos en su pelo y le dije que deberíamos seguir antes de que la noche se cerrara del todo. Seguramente, ya le había perdonado, pero no sabía cómo decírselo, cómo explicarle que podía entenderlo todo, aceptar las razones de su soledad, de su miedo, esa desconfianza tan cercana a la estupidez, esa estupidez cerrada herméticamente al aire, a la razón, como las celdas sucias donde florecen los mohos y la locura, pero que no quería volver a tocarle, que volviera tocarme, porque tenía la piel abierta, porque las heridas me escocían y sus dedos las agravarían, porque avivarían el dolor en lugar de aliviarlo.

ALMUDENA GRANDES

España (Madrid, 1960)

Realizó toda suerte de trabajos editoriales antes de dedicarse plenamente a la literatura. Es licenciada en Geografía e Historia y escritora. Si bien corta, su trayectoria literaria ha estado jalonada de importantes logros desde el principio, como así demuestra la multitud de galardones recibidos, entre los que cabe destacar los premios Sonrisa Vertical y Julián Besteiro. Traducidas a 21 idiomas diferentes, algunas de sus obras también han sido llevadas al cine con gran éxito. Se dio a conocer en 1989 con Las edades de Lulú, XI Premio La Sonrisa Vertical. Desde entonces el aplauso de los lectores y la crítica no ha dejado de acompañarla. Sus novelas Te llamaré Viernes, Malena es un nombre de tango, Atlas de geografía humana, Los aires difíciles y Castillos de cartón, junto con los volúmenes de cuentos Modelos de mujer y Estaciones de paso y el recopilatorio de artículos Mercado de Barceló, la han convertido en una de las narradoras más sólidas y de mayor proyección internacional de la reciente literatura española.

Inés y la alegría es el primer volumen de los Episodios de una guerra interminable, un proyecto narrativo integrado por seis novelas independientes, que comparten un mismo espíritu y rinden homenaje a los Episodios nacionales de Pérez Galdós. Pero a diferencia de éstos, los Episodios de Almudena Grandes no aspiran a relatar grandes batallas, sino a reconstruir, desde la ficción, historias reales también heroicas, pero mucho más modestas, de la posguerra, los «momentos significativos» de la resistencia antifranquista.

Los próximos volúmenes de Episodios de una guerra Interminable serán: II El lector de julio Verne, III Las tres bodas de Manolita, IV Los pacientes del doctor García, V La madre de Frankenstein y el VI Mariano en el Bidasoa.

(Más información: Wikipedia, Página personal, Tusquet Editores)

domingo, 26 de septiembre de 2010

CORRER de Jean Echenoz

Traducción: Javier Albiñana

1ª Edicion, septiembre 2010
Editorial: Anagrama
Páginas: 140

Esta novela de Jean Echenoz acaba de publicarse este septiembre del 2010.

En los Juegos Interaliados de Berlín, en 1946, al ver de­trás del cartel de Checoslovaquia a un solo atleta desma­ñado, todo el mundo se ríe. Pero después, cuando en los cinco mil metros acelera sin parar y cruza la meta en so­litario, los espectadores estallan en un clamor. El nom­bre de ese chico que siempre sonríe: Emil Zátopek. En pocos años y dos Olimpiadas, Emil se convierte en inven­cible. Nadie puede pararlo: ni siquiera el régimen che­coslovaco, que le espía, limita sus traslados y distorsiona sus declaraciones. Emil corre contra su decadencia, y sonríe. Incluso en las minas de uranio adonde lo destie­rran porque ha apoyado a Dubcek. Ni siquiera Moscú puede pararlo. La nueva novela de Echenoz atraviesa cuarenta años de un destino excepcional y sin embargo misteriosamente parecido al nuestro. Y nos regala una escritura encrespada de esa impagable ironía que para Echenoz es sólo un pudoroso afecto. «Un swing en la escritura digno de los más grandes li­bros de Echenoz» (Baptiste Liger, Lire); «Nada es inven­tado. Pero no nos hallamos ante una biografía. Se trata, pura y simplemente, de una novela, vibrante, elíptica, irónica» (Nathalie Crom, Télérama).

LEIDO por.... Andrés:

Leí la reseña de El País sobre este libro, y por tratarse de Zátopek, mítico corredor de fondo, me interesó al instante. Además, me pareció un buen regalo para mi médico de cabecera, correcaminos también. Así que lo compré el primer día que salí de casa, tras mi convalidación.
Como dicen las reseñas, no se trata de una biografía, sino de una novela, eléctrica, sobre la vida de un atleta, que parece arrastrado casi siempre por las decisiones de los demás (su boda es, quizá, la mayor excepción), casi siempre el aparato del Estado checo.

Con una escritura muy escueta, repasa en apenas 140 pags. cuarenta años de su vida, que se pasea delante de nosotros a la misma velocidad que corría éste descomunal atleta, de forma que devoras el libro sin tener que hacer un descanso, como si fuera una marathon de lectura y nosotros fuéramos Zátopek.

La entreverada crítica a los totalitarismos añade otro aspecto de interés a su lectura, pero no se si, aún con esto, llegará a gustar a lectores ajenos al mundo deportivo. A mi, desde luego, me ha encantado.

Me he pasado por YouTube, buscando vídeos sobre el gran Zátopek, sin duda el más grande corredor de fondo (medalla de oro en 5,000, 10.000 y Marathon en los Juegos Olimpicos de Helsinki en 1952 y que llego a tener en un momento dado todos los record del mundo desde 5.000 hasta marathon). Estos dos vídeos permiten apreciar su personal correr agonístico:






Mi cachico:

Emile parece que se encoja y desencoja como si cavara, como en trance. Lejos de los cánones académicos y de cualquier prurito de elegancia, Emil avanza de manera pesada, discontinua, torturada, a intermitencias. No oculta la violencia de su esfuerzo, que se trasluce en su rostro crispado, tetanizado, gesticulante, continuamente crispado por un rictus que resulta ingrato a la vista. Sus rasgos se distorsionan, como desgarrados por un horrible sufrimiento, la lengua fuera intermitentemente, como si tuviera un escorpión alojado en cada zapatilla de deporte. Está como ausente cuando corre, tremendamente ausente, tan concentrado que ni parece estar cuando está ahí más que nadie, y su cabeza, encogida entre los hombros, sobre el cuello siempre inclinado hacia el mismo lado, se balancea sin cesar, se bambolea y oscila de derecha a izquierda.

Puños cerrados, contorsionando caóticamente el tronco, Emil hace también todo tipo de cosas con los brazos.

JEAN ECHENOZ

Francia (Orange, 1948)

En el Salon du Livre de París de 1988, fue galardonado con el Premio Gutenberg como "la mayor esperanza de las letras francesas"; asimismo, en una encuesta realizada por Le Nouvel Observateur, fue elegido el novelista internacional más relevante de la década de los noventa.

Ha publicado las siguiente novelas, El meridiano de Greenwich (1979), su primera novela, Cherokee (Premio Médicis, 1983), La aventura malaya (1986), Lago (1989), Nosotros tres (1992), Rubias peligrosas (1995), Un año (1997) y Me voy (Premio Goncourt, 1999), Ravel (premio François Mauriac 2006), quizás su libro más emotivo y este mismo año, Correr.

Ha obtenido también los premios European Literary Prize y Premio Novembre.

Novelista de lo inexplicable, admirador de Nabokov, Queneau, Flaubert y Faulkner, maestros del arte de la distanciación, sus novelas suelen situarse fuera de Francia, imponiéndonos un estilo desconcertante, casi maravilloso, apartado de presiones psicológicas y de nostalgias.

(Más información: Wikipedia, Wikipedia en francés)

sábado, 25 de septiembre de 2010

LAUSANA de Antonio Soler

1ª Edicion, 2010
Editorial: Mondadori
Páginas: 201

Esta novela de Antonio Soler fue publicada en marzo de este año, 2010.

Una mujer viaja de Ginebra a Lausana para visitar a su hijo. Al otro lado de la ventanilla del tren, los recuerdos de su vida se deslizan inexorablemente por la superficie del lago. A pesar del paso del tiempo, algunos recuerdos conservan intacta su capacidad de dañar. Como el instante en que comenzamos a perder a la persona que queremos. O el día heroico y ridículo en que decidimos guardar silencio y resistir, esperando que suceda algo milagroso que nos impida convertirnos en espectadores de nuestra propia existencia. La protagonista nos llevara a conocer los traumas, temores y frustraciones que han pasado por su vida. Los secretos más íntimos del matrimonio se van desmenuzando mezclados con las historias y las conversaciones de las personas que le rodean en el trayecto.

LEIDO por.... Andrés:

Escuchaba a Ignacio Izquierdo, periodista, en las tertulias de RNE y por conocer algo más de él, leí su blog Alta velocidad, y en su entrada Lecturas veraniegas nos recomendaba además del lúcido y desesperanzado ensayo La agonía de Francia, de nuestro conocido Manuel Chaves Nogales, esta novela, de la que decía: “Una pequeña obra maestra. El virtuoso del lenguaje consigue un relato intenso y tremendamente emocionante

Y con esta estupenda novela, completo el trio de libros leídos aprovechando mi estancia en el hospital, para un ligero aligeramiento vesicular, compensado con su disfrute los inconvenientes que ese tipo de vacaciones siempre ocasiona.

Había leído de Soler El camino de los ingleses, pero no recordaba nada de ella, así que podríamos decir que era como mi primera aproximación a su escritura. Y la verdad es que me ha deslumbrado.

Literatura de la buena.

La protagonista, “Discreta. Casi elegante. Casi distinguida. Rechoncha, vieja, muerta”, nos narra su vida, mezclando el presente, su viaje en el tren hacia Lausana, y el pasado, obligandonos a deslizar por los avatares de su vida, rememorándolos de manera despiadada, mientras nos disecciona sus sentimientos, hasta los más sórdidos, su amor a su marido infiel y su particular lucha por recuperarlo, mostrando la mente de una mujer de una forma que a mi me parece asombrosa, por tratarse de un escritor. Cruel a veces, “Aquellas tardes de domingo amamantando al niño, esa cosa siniestra, ese líquido saliendo de mí. Leche, como si yo fuese una tienda de ultramarinos, una fábrica de alimentación”, sintiéndose “estar completamente loca”, pero sin querer “darle pistas a la locura”, que descubre la infidelidad de su marido con una amiga, pero que se muestra convencida de “que lo mejor era guardar silencio. Esperar”, Yo resistía. Resistía como un ejercito debajo de los escombros, de las bombas y de sus propios muertos.” y dispuesta a no desfallecer para recuperar a su marido, el Fresador Vila”.

Con imágenes acertadísimas, a mi entender:
  • El sol, colándose entre una barrera de edificios, mi abofetea dulce y repetidamente
  • Yendo por los recuerdos como un pedigüeño
  • unos labios rojos y anchos, como un filete mal cortado
  • El nombre de la mujer es un caramelo de miel en su boca
  • Muy pronto Jesús se morirá y yo vendré en este tren recordando su muerte, y me acordaré de que un día, mientras yo viajaba por estos mismos raíles, él miraba el lago, esta luz, y yo pensaba en su muerte, en el futuro, en ese día que entonces será presente.” (jugando con el futuro y el presente)
y aderezado con un humor muy ácido:
  • El revisor sigue su camino de marinero borracho. Se le ha quedado una especie de sonrisa bajo el telón rojizo y rubio del bigote, una mueca que, según la lentitud de sus movimientos, al menos le durará dos o tres vagones más. La Morsa Voladora. Dan ganas de echarle una sardina y que la coja al vuelo.
  • me ponía de rodillas con los brazos en cruz, dispuesta a recibir aquella santidad que venía tamizada desde el cielo a través de esos rayos ligeramente algodonosos y un poco parpadeantes. La Albondiguilla Beata.
  • Un ejercito de ocupación en toda regla. Mi querida nuera. El Imperio Astrohúngaro.
  • El Halterofílico levantador de maletas tiene perfil porcino. Un hocico en toda regla al que los reflejos del lago le dan un esplendor luminoso, aristocrático.
  • la mujer de las tetas corregidas y aumentadas
Altamente recomendable.

Mi cachico:

Lo tenía entre mis manos, flotando en el agua, y al principio quizá fuera un juego. Bajar mis manos hasta el fondo, dejar que su cuerpo se hundiera. Lo solté, vi cómo se hundía.

Aquella felicidad, toda la felicidad tendría que provenir a partir de ese momento de aquel niño, de ese instante que estaba viviendo, de esa plenitud que de pronto se me resquebrajó, igual que si hubieran pasado doscientos años y todo a mi alrededor hubiese sido pasto del tiempo. Moho, cascotes, óxido, abandono. Hombres andando por un túnel muy largo. Él, ese niño, era uno de los hombres perdidos en aquel pasadizo de hormigón sucio y húmedo. Lo miré a los ojos y creo que pensé vagamente en el fin del mundo. Todo tenía que provenir de allí, de ese ser minúsculo. La vida y su final. Tener un hijo era firmar una sentencia de muerte.

La habitación se hundió, se escaparon hacia arriba todos los azulejos, el espejo, la luz. Yo caí por el hueco de un ascensor. Sin moverme. Sin apartar la vista de aquellos ojos. Eran las paredes que subían. Un rumor que venía de otra habitación, de otro lugar, fuera de la casa. Oí el flujo de mi sangre al subir y bajarme por el cuello, la respiración del agua, quieta en las tuberías. El niño ya estaba bajo el agua y yo escuchaba cómo el vapor se depositaba en el espejo, en los bordes de la bañera, en mi piel y en las toallas. Braceaba, movía las piernas, quién era ese niño, esa cosa que yo acababa de sostener entre mis manos y que ya tenía nombre y vivía de modo independiente.