sábado, 2 de octubre de 2010

INÉS Y LA ALEGRÍA de Almudena Grandes

1ª Edicion, 2010
Editorial: Tusquet
Páginas: 729

Esta novela de Almudena Grandes se publicó en el 2010 y es el primer episodio de la serie Episodios de una guerra Interminable.

Toulouse, verano de 1939. Carmen de Pedro, responsable en Francia de los diezmados comunistas españoles, se cruza con Jesús Monzón, un cargo menor del partido que, sin ella intuirlo, alberga un ambicioso plan. Unos años después, en 1944, Monzón, convertido en su pareja, ha organizado el grupo más disciplinado de la Resistencia contra la ocupación alemana, prepara la plataforma de la Unión Nacional Española y cuenta con un ejército de hombres dispuestos a invadir España. Entre ellos está Galán, que ha combatido en la Agrupación de Guerrilleros Españoles y que cree, como muchos otros en el otoño de 1944, que tras el desembarco aliado y la retirada de los alemanes, es posible establecer un gobierno republicano en Viella. No muy lejos de allí, Inés vive recluida y vigilada en casa de su hermano, delegado provincial de Falange en Lérida. Ha sufrido todas las calamidades desde que, sola en Madrid, apoyó la causa republicana durante la guerra, pero ahora, cuando oye a escondidas el anuncio de la operación Reconquista de España en Radio Pirenaica, Inés se arma de valor, y de secreta alegría, para dejar atrás los peores años de su vida.

LEIDO por.... Andrés:

Había leído mucho de Almudena Grandes y no quería retrasar la lectura de su nuevo libro.
Hasta ahora, todas sus novelas me habían gustado, alguna más que otras, pero todas me habían resultado gratificantes.

La novela esta integrada por una parte de ficción y otra en que la autora ha desarrollado su propia versión de la historia. Y precisamente de esta separación nace la, para mi, debilidad de la novela, por descompensadas.

En la parte de ficción utiliza narraciones en primera persona de Inés y de Galan, los protagonistas, con continuos saltos temporales intercalados, que hacen más ágil la novela, pero que a veces añaden algo de confusión a la narración. De todas formas, esta es la parte más lograda, por mantener realmente la forma de narrar de la autora.

Al incluir la parte histórica, para mi no lograda, la novela es irregular. Estas partes no me han gustado. Quizá la autora lo sabía y por eso los títulos los ponía entre paréntesis, como un invitación a saltárnoslos. El último, en especial, me hacía continuas llamadas a saltármelo.

No obstante, la excelente forma de narrar de Almudena Grandes compensa estos puntos negros, dando un balance, desde mi punto de vista, ligeramente positivo

Hacía tiempo que no me encontraba con la expresión 'Pa chasco', bastantes años. ¡Que sorpresa! Cuando publique el segundo episodio, esperaré, antes de leerlo, para ver que tal ha resultado.


Mi cachico:

Estuvimos así mucho tiempo, mientras la tristeza de la tarde caía sobre nosotros, yo sentada en el borde de la carretera, él abrazado a mis piernas hasta que todo se acabó, el llanto, el hambre, las palabras, sus argumentos y mi resistencia. Seguramente, ya le había perdonado cuando le acaricié la cabeza, cuando metí mis dedos en su pelo y le dije que deberíamos seguir antes de que la noche se cerrara del todo. Seguramente, ya le había perdonado, pero no sabía cómo decírselo, cómo explicarle que podía entenderlo todo, aceptar las razones de su soledad, de su miedo, esa desconfianza tan cercana a la estupidez, esa estupidez cerrada herméticamente al aire, a la razón, como las celdas sucias donde florecen los mohos y la locura, pero que no quería volver a tocarle, que volviera tocarme, porque tenía la piel abierta, porque las heridas me escocían y sus dedos las agravarían, porque avivarían el dolor en lugar de aliviarlo.

ALMUDENA GRANDES

España (Madrid, 1960)

Realizó toda suerte de trabajos editoriales antes de dedicarse plenamente a la literatura. Es licenciada en Geografía e Historia y escritora. Si bien corta, su trayectoria literaria ha estado jalonada de importantes logros desde el principio, como así demuestra la multitud de galardones recibidos, entre los que cabe destacar los premios Sonrisa Vertical y Julián Besteiro. Traducidas a 21 idiomas diferentes, algunas de sus obras también han sido llevadas al cine con gran éxito. Se dio a conocer en 1989 con Las edades de Lulú, XI Premio La Sonrisa Vertical. Desde entonces el aplauso de los lectores y la crítica no ha dejado de acompañarla. Sus novelas Te llamaré Viernes, Malena es un nombre de tango, Atlas de geografía humana, Los aires difíciles y Castillos de cartón, junto con los volúmenes de cuentos Modelos de mujer y Estaciones de paso y el recopilatorio de artículos Mercado de Barceló, la han convertido en una de las narradoras más sólidas y de mayor proyección internacional de la reciente literatura española.

Inés y la alegría es el primer volumen de los Episodios de una guerra interminable, un proyecto narrativo integrado por seis novelas independientes, que comparten un mismo espíritu y rinden homenaje a los Episodios nacionales de Pérez Galdós. Pero a diferencia de éstos, los Episodios de Almudena Grandes no aspiran a relatar grandes batallas, sino a reconstruir, desde la ficción, historias reales también heroicas, pero mucho más modestas, de la posguerra, los «momentos significativos» de la resistencia antifranquista.

Los próximos volúmenes de Episodios de una guerra Interminable serán: II El lector de julio Verne, III Las tres bodas de Manolita, IV Los pacientes del doctor García, V La madre de Frankenstein y el VI Mariano en el Bidasoa.

(Más información: Wikipedia, Página personal, Tusquet Editores)

domingo, 26 de septiembre de 2010

CORRER de Jean Echenoz

Traducción: Javier Albiñana

1ª Edicion, septiembre 2010
Editorial: Anagrama
Páginas: 140

Esta novela de Jean Echenoz acaba de publicarse este septiembre del 2010.

En los Juegos Interaliados de Berlín, en 1946, al ver de­trás del cartel de Checoslovaquia a un solo atleta desma­ñado, todo el mundo se ríe. Pero después, cuando en los cinco mil metros acelera sin parar y cruza la meta en so­litario, los espectadores estallan en un clamor. El nom­bre de ese chico que siempre sonríe: Emil Zátopek. En pocos años y dos Olimpiadas, Emil se convierte en inven­cible. Nadie puede pararlo: ni siquiera el régimen che­coslovaco, que le espía, limita sus traslados y distorsiona sus declaraciones. Emil corre contra su decadencia, y sonríe. Incluso en las minas de uranio adonde lo destie­rran porque ha apoyado a Dubcek. Ni siquiera Moscú puede pararlo. La nueva novela de Echenoz atraviesa cuarenta años de un destino excepcional y sin embargo misteriosamente parecido al nuestro. Y nos regala una escritura encrespada de esa impagable ironía que para Echenoz es sólo un pudoroso afecto. «Un swing en la escritura digno de los más grandes li­bros de Echenoz» (Baptiste Liger, Lire); «Nada es inven­tado. Pero no nos hallamos ante una biografía. Se trata, pura y simplemente, de una novela, vibrante, elíptica, irónica» (Nathalie Crom, Télérama).

LEIDO por.... Andrés:

Leí la reseña de El País sobre este libro, y por tratarse de Zátopek, mítico corredor de fondo, me interesó al instante. Además, me pareció un buen regalo para mi médico de cabecera, correcaminos también. Así que lo compré el primer día que salí de casa, tras mi convalidación.
Como dicen las reseñas, no se trata de una biografía, sino de una novela, eléctrica, sobre la vida de un atleta, que parece arrastrado casi siempre por las decisiones de los demás (su boda es, quizá, la mayor excepción), casi siempre el aparato del Estado checo.

Con una escritura muy escueta, repasa en apenas 140 pags. cuarenta años de su vida, que se pasea delante de nosotros a la misma velocidad que corría éste descomunal atleta, de forma que devoras el libro sin tener que hacer un descanso, como si fuera una marathon de lectura y nosotros fuéramos Zátopek.

La entreverada crítica a los totalitarismos añade otro aspecto de interés a su lectura, pero no se si, aún con esto, llegará a gustar a lectores ajenos al mundo deportivo. A mi, desde luego, me ha encantado.

Me he pasado por YouTube, buscando vídeos sobre el gran Zátopek, sin duda el más grande corredor de fondo (medalla de oro en 5,000, 10.000 y Marathon en los Juegos Olimpicos de Helsinki en 1952 y que llego a tener en un momento dado todos los record del mundo desde 5.000 hasta marathon). Estos dos vídeos permiten apreciar su personal correr agonístico:






Mi cachico:

Emile parece que se encoja y desencoja como si cavara, como en trance. Lejos de los cánones académicos y de cualquier prurito de elegancia, Emil avanza de manera pesada, discontinua, torturada, a intermitencias. No oculta la violencia de su esfuerzo, que se trasluce en su rostro crispado, tetanizado, gesticulante, continuamente crispado por un rictus que resulta ingrato a la vista. Sus rasgos se distorsionan, como desgarrados por un horrible sufrimiento, la lengua fuera intermitentemente, como si tuviera un escorpión alojado en cada zapatilla de deporte. Está como ausente cuando corre, tremendamente ausente, tan concentrado que ni parece estar cuando está ahí más que nadie, y su cabeza, encogida entre los hombros, sobre el cuello siempre inclinado hacia el mismo lado, se balancea sin cesar, se bambolea y oscila de derecha a izquierda.

Puños cerrados, contorsionando caóticamente el tronco, Emil hace también todo tipo de cosas con los brazos.

JEAN ECHENOZ

Francia (Orange, 1948)

En el Salon du Livre de París de 1988, fue galardonado con el Premio Gutenberg como "la mayor esperanza de las letras francesas"; asimismo, en una encuesta realizada por Le Nouvel Observateur, fue elegido el novelista internacional más relevante de la década de los noventa.

Ha publicado las siguiente novelas, El meridiano de Greenwich (1979), su primera novela, Cherokee (Premio Médicis, 1983), La aventura malaya (1986), Lago (1989), Nosotros tres (1992), Rubias peligrosas (1995), Un año (1997) y Me voy (Premio Goncourt, 1999), Ravel (premio François Mauriac 2006), quizás su libro más emotivo y este mismo año, Correr.

Ha obtenido también los premios European Literary Prize y Premio Novembre.

Novelista de lo inexplicable, admirador de Nabokov, Queneau, Flaubert y Faulkner, maestros del arte de la distanciación, sus novelas suelen situarse fuera de Francia, imponiéndonos un estilo desconcertante, casi maravilloso, apartado de presiones psicológicas y de nostalgias.

(Más información: Wikipedia, Wikipedia en francés)

sábado, 25 de septiembre de 2010

LAUSANA de Antonio Soler

1ª Edicion, 2010
Editorial: Mondadori
Páginas: 201

Esta novela de Antonio Soler fue publicada en marzo de este año, 2010.

Una mujer viaja de Ginebra a Lausana para visitar a su hijo. Al otro lado de la ventanilla del tren, los recuerdos de su vida se deslizan inexorablemente por la superficie del lago. A pesar del paso del tiempo, algunos recuerdos conservan intacta su capacidad de dañar. Como el instante en que comenzamos a perder a la persona que queremos. O el día heroico y ridículo en que decidimos guardar silencio y resistir, esperando que suceda algo milagroso que nos impida convertirnos en espectadores de nuestra propia existencia. La protagonista nos llevara a conocer los traumas, temores y frustraciones que han pasado por su vida. Los secretos más íntimos del matrimonio se van desmenuzando mezclados con las historias y las conversaciones de las personas que le rodean en el trayecto.

LEIDO por.... Andrés:

Escuchaba a Ignacio Izquierdo, periodista, en las tertulias de RNE y por conocer algo más de él, leí su blog Alta velocidad, y en su entrada Lecturas veraniegas nos recomendaba además del lúcido y desesperanzado ensayo La agonía de Francia, de nuestro conocido Manuel Chaves Nogales, esta novela, de la que decía: “Una pequeña obra maestra. El virtuoso del lenguaje consigue un relato intenso y tremendamente emocionante

Y con esta estupenda novela, completo el trio de libros leídos aprovechando mi estancia en el hospital, para un ligero aligeramiento vesicular, compensado con su disfrute los inconvenientes que ese tipo de vacaciones siempre ocasiona.

Había leído de Soler El camino de los ingleses, pero no recordaba nada de ella, así que podríamos decir que era como mi primera aproximación a su escritura. Y la verdad es que me ha deslumbrado.

Literatura de la buena.

La protagonista, “Discreta. Casi elegante. Casi distinguida. Rechoncha, vieja, muerta”, nos narra su vida, mezclando el presente, su viaje en el tren hacia Lausana, y el pasado, obligandonos a deslizar por los avatares de su vida, rememorándolos de manera despiadada, mientras nos disecciona sus sentimientos, hasta los más sórdidos, su amor a su marido infiel y su particular lucha por recuperarlo, mostrando la mente de una mujer de una forma que a mi me parece asombrosa, por tratarse de un escritor. Cruel a veces, “Aquellas tardes de domingo amamantando al niño, esa cosa siniestra, ese líquido saliendo de mí. Leche, como si yo fuese una tienda de ultramarinos, una fábrica de alimentación”, sintiéndose “estar completamente loca”, pero sin querer “darle pistas a la locura”, que descubre la infidelidad de su marido con una amiga, pero que se muestra convencida de “que lo mejor era guardar silencio. Esperar”, Yo resistía. Resistía como un ejercito debajo de los escombros, de las bombas y de sus propios muertos.” y dispuesta a no desfallecer para recuperar a su marido, el Fresador Vila”.

Con imágenes acertadísimas, a mi entender:
  • El sol, colándose entre una barrera de edificios, mi abofetea dulce y repetidamente
  • Yendo por los recuerdos como un pedigüeño
  • unos labios rojos y anchos, como un filete mal cortado
  • El nombre de la mujer es un caramelo de miel en su boca
  • Muy pronto Jesús se morirá y yo vendré en este tren recordando su muerte, y me acordaré de que un día, mientras yo viajaba por estos mismos raíles, él miraba el lago, esta luz, y yo pensaba en su muerte, en el futuro, en ese día que entonces será presente.” (jugando con el futuro y el presente)
y aderezado con un humor muy ácido:
  • El revisor sigue su camino de marinero borracho. Se le ha quedado una especie de sonrisa bajo el telón rojizo y rubio del bigote, una mueca que, según la lentitud de sus movimientos, al menos le durará dos o tres vagones más. La Morsa Voladora. Dan ganas de echarle una sardina y que la coja al vuelo.
  • me ponía de rodillas con los brazos en cruz, dispuesta a recibir aquella santidad que venía tamizada desde el cielo a través de esos rayos ligeramente algodonosos y un poco parpadeantes. La Albondiguilla Beata.
  • Un ejercito de ocupación en toda regla. Mi querida nuera. El Imperio Astrohúngaro.
  • El Halterofílico levantador de maletas tiene perfil porcino. Un hocico en toda regla al que los reflejos del lago le dan un esplendor luminoso, aristocrático.
  • la mujer de las tetas corregidas y aumentadas
Altamente recomendable.

Mi cachico:

Lo tenía entre mis manos, flotando en el agua, y al principio quizá fuera un juego. Bajar mis manos hasta el fondo, dejar que su cuerpo se hundiera. Lo solté, vi cómo se hundía.

Aquella felicidad, toda la felicidad tendría que provenir a partir de ese momento de aquel niño, de ese instante que estaba viviendo, de esa plenitud que de pronto se me resquebrajó, igual que si hubieran pasado doscientos años y todo a mi alrededor hubiese sido pasto del tiempo. Moho, cascotes, óxido, abandono. Hombres andando por un túnel muy largo. Él, ese niño, era uno de los hombres perdidos en aquel pasadizo de hormigón sucio y húmedo. Lo miré a los ojos y creo que pensé vagamente en el fin del mundo. Todo tenía que provenir de allí, de ese ser minúsculo. La vida y su final. Tener un hijo era firmar una sentencia de muerte.

La habitación se hundió, se escaparon hacia arriba todos los azulejos, el espejo, la luz. Yo caí por el hueco de un ascensor. Sin moverme. Sin apartar la vista de aquellos ojos. Eran las paredes que subían. Un rumor que venía de otra habitación, de otro lugar, fuera de la casa. Oí el flujo de mi sangre al subir y bajarme por el cuello, la respiración del agua, quieta en las tuberías. El niño ya estaba bajo el agua y yo escuchaba cómo el vapor se depositaba en el espejo, en los bordes de la bañera, en mi piel y en las toallas. Braceaba, movía las piernas, quién era ese niño, esa cosa que yo acababa de sostener entre mis manos y que ya tenía nombre y vivía de modo independiente.

ANTONIO SOLER

España (Malaga, 1956)

Técnico en Actividades y Empresas Turísticas por la Escuela de Turismo de Málaga, vio truncada su carrera de atleta por un accidente de tráfico, dedicándose a la escritura. Publicó por primera vez en 1992, y ha trabajado como guionista para televisión y colabora en diversos periódicos como Sur, ABC y El Mundo.

Entre sus novelas podemos destacar las premiadas Las bailarinas muertas, premio Herralde y Premio de la Crítica de Narrativa Castellana de 1966 , El nombre que ahora digo, de 1999, premio primavera de Novela de ese año, El camino de los ingleses, premio Nadal en 2004, que fue llevada al cine, y su última novela Lausana (2010).

(Más información: Wikipedia, Página personal, epdlp)

viernes, 24 de septiembre de 2010

A SANGRE Y FUEGO de Manuel Chaves Nogales

1ª Edicion, 2010
Editorial: Espasa, Austral
Páginas: 272

Esta novela de Manuel Chaves Nogales se publicó por primera vez en Chile, en 1937, y en España en 1944.

A sangre y fuego es el título de la serie de nueve relatos que Manuel Chaves Nogales escribió sobre la Guerra Civil española. Periodista vocacional y paradigma del intelectual comprometido con su tiempo, el autor se aleja de la demagogia y del fácil maniqueísmo con que suele tratarse esta terrible época de nuestra historia, preocupándose más por el perfil humano de quienes sufrieron dicha contienda que por su faceta política. Es el deseo de imparcialidad el que provoca el estremecimiento en el lector: ni buenos ni malos, ni verdugos ni mártires; tan sólo hay crueldad, absurdo, desorientación y obcecación de unos y otros.

Manuel Chaves Nogales escribió A sangre y fuego en 1937 en Francia, desde el exilio, y constituye una muestra certera de lo que significa la agilidad del periodista al servicio de la realidad y el uso de la literatura como medio de denuncia: son reales las anécdotas y reales los lugares donde ocurren, y es la magnífica prosa del autor un medio más para transmitir esa realidad a veces irónica, otras desoladora. Tal vez por todo esto son muchos los que consideran que A sangre y fuego es, posiblemente, uno de los mejores libros de ficción que se han escrito jamás sobre la Guerra Civil española.

LEIDO por.... Andrés:

Tuve noticias de Manuel Chaves y de su libro, leyendo Las armas y las letras de Andres Trapiello, pasando a engrosar entonces mi lista de libros pendientes

Nueve relatos tremendos sobre la barbarie humana, ambientados en una guerra fratricida. Su nota introductoria nos indica que, aún tratándose de ficción, no están tan lejos de la realidad:
Estas nueve alucinantes novelas, a pesar de lo inverosímil de sus aventuras y de sus inconcebibles personajes, no son obra de imaginación y pura fantasía. Cada uno de sus episodios ha sido extraído fielmente de un hecho rigurosamente verídico; cada uno de sus héroes tiene una existencia real y una personalidad auténtica, que sólo en razón de la proximidad de los acontecimientos se mantiene discretamente velada.

Lo más bajo de la naturaleza humana: excesos, vejaciones, cobardías, y asesinatos, conviven en los relatos junto con las mayores heroicidades, sin atender a colores o circunstancias, fiel Chaves a lo que, quizá, el pensaba que fue para muchos la guerra civil:
Y murió batiéndose heroicamente por una causa que no era la suya. Su causa, la de la libertad, no había en España quien la defendiese

Relatos estremecedores para entender lo que significó para muchos aquella locura colectiva.

El subtítulo, Héroes, bestias y mártires, se refiere a los protagonistas de estos relatos, y está extraído del primero de ellos:
Tuvo lástima de aquel hombre y de él mismo y de todos los hombres que como ellos guerreaban, morían y mataban, héroes, bestias y mártires sin vocaciones heroica , sin malos instintos y sin espíritu de sacrificio o santidad.

Mi cachico:

Rafael, apartándose de los suyos, volvía de la batalla con una amargura y una tristeza inefables. Las sombras de la noche, que apagando los ramalazos sangrientos del ocaso caían sobre el pueblo, se volcaban también sobre el corazón.
Al doblar la esquina de una calleja solitaria vio un bulto de un hombre que corría hacia donde él estaba y que al verle retrocedía precipitadamente y se parapetaba en el quicio de un portal. Creyó reconocerlo.
-¡Julián!
El fugitivo no respondió.
-¡Julián! -repitió Rafael.
-Déjame paso o te mato -dijo al fin la voz dura del Maestrito.
-Vete -replicó Rafael apartándose -. No creeras que soy capaz de delatarte.
-¡Sois capaces de todo! ¡Asesinos!
Echó a correr el Maestrito y al pasar junto a Rafael le escupió de nuevo.
-¡Asesinos!
Aún no había doblado la esquina cuando se le echó encima una patrulla. Sonaron como palmadas unos tiros de pistola. Las sombras permitieron a Rafael darse cuenta de que los de la patrulla acorralaban al Maestrito y que en pocos segundos caían sobre él y le agarrotaban.
«Ahora le matarán», pensó acongojado.
Pero no. A quien querían matar era a él. Le habían visto ocultándose en el fondo de la calleja y, suponiéndole rojo también y en connivencia don el fugitivo que acababan de capturar, le hicieron una descarga intimidándole a que se rindiese.
-¡Soy de los vuestros! -gritó.
Se le acercaron cautelosamente. Esta vez no le valió su nombre. Junto con el Maestrito se lo llevaron y le hicieron comparecer ante el jefe de la centuria de la Falange, al que no supo explicar satisfactoriamente su presencia en aquella calleja solitaria junto a uno de los más caracterizados cabecillas marxistas, sobre todo después del primer encuentro que por la mañana había tenido con los falangistas en circunstancias análogamente sospechosas. Y a Sevilla se lo llevaron preso junto con el Maestrito y con los rojos que por azar o por conveniencias de información no habían sido fusilados.

MANUEL CHAVES NOGALES

España (Sevilla, 1897 – Londres, 1944)

Se inició muy joven en el oficio de periodista, primero en su ciudad natal y más tarde en Madrid. Entre 1927 y 1937, Chaves Nogales alcanzó su cénit profesional escribiendo reportajes para los principales periódicos de la época, y ejerciendo, desde 1931, como director de Ahora, diario afín a Manuel Azaña de quien Chaves era reconocido partidario.

Al estallar la guerra civil se pone al servicio de la República y sigue trabajando como periodista hasta que el gobierno abandona definitivamente Madrid, momento en el que decide exilarse en Francia. La llegada de los nazis, que describiría magistralmente en el ensayo La agonía de Francia, le obligó a huir a Londres, donde falleció a los 47 años.

Además de brillante periodista es autor de una espléndida obra literaria entre la que destacan sus libros sobre Rusia: los reportajes La vuelta al mundo en avión. Un pequeño burgués en la Rusia roja (1929) y Lo que ha quedado del imperio de los zares (1931) y la novela El maestro Juan Martínez que estaba allí (1934); la biografía Juan Belmonte, matador de toros, su vida y sus hazañas, su obra más famosa, considerada una de las mejores biografías jamás escritas en castellano; y A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España (1937), impresionante testimonio de la guerra civil donde denuncia las atrocidades cometidas por ambos bandos con una lucidez sorprendentemente adelantada a su tiempo.

Manuel Chaves es uno de los mejores escritores españoles del siglo XX según Félix de Azúa.

(Más información: Wikipedia, Página sobre el autor, Lecturalia)