miércoles, 16 de marzo de 2011

EL MAÑANA EFÍMERO de Antonio Machado

Parte de un verso de esta poesía de Antonio Machado sirve para dar título a la novela El vano ayer de Isaac Rosa.

EL MAÑANA EFÍMERO

La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y de alma quieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.

El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero,
a la moda de Francia realista,
un poco al uso de París pagano,
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.

Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahúr, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste,
cuando se digna usar la cabeza,
aún tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;
florecerán las barbas apostólicas,
y otras calvas en otras calaveras
brillarán, venerables católicas,

El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de bolero:
el vacuo ayer dará un mañana huero.

Como la náusea de un borracho ahíto
de vino malo, un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito;
hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.

Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea.

JOSÉ LUIS SAMPEDRO

España (Barcelona, 1917)

Catedrático de estructura económica en la Universidad Complutense de Madrid (1955-1969), fue también subdirector (1962-1969) y asesor (1979-1981) del Banco Exterior de España, y senador por designación real (1977-1979).

Se ha ocupado de diversos aspectos de la actividad económica, particularmente de la política industrial y la dinámica interna de la economía. De sus obras de temas económicos destacan Principios prácticos de localización industrial (1957), Realidad económica y análisis estructural (1959), Conciencia del subdesarrollo (1973), Las fuerzas económicas de nuestro tiempo (1967) e Inflación: una versión completa (1976).

Es autor, también, de una importante obra novelística, Congreso en Estocolmo, 1952; El río que nos lleva, 1962; El caballo desnudo, 1970; Octubre, octubre, 1982; La sonrisa etrusca, 1985; La vieja sirena, 1990; Real sitio, 1993; La estatua de Adolfo Epejo, 1994; Fronteras, 1995; La caja de las postales, 1997; Monte Sinaí, 1998; El amante lesbiano, 2000.

Es miembro de la Real Academia desde 1990. Hoy, 10 de marzo, ha recibido la Medalla de las Artes y las Letras de España.

El río que nos lleva ha sido llevado al cine en 1988 y La vieja sirena al teatro en 2011.

Leer su poema Sea Ulises tu guía

(Más información: Wikipedia, Página personal, Lecturalia)

ESPÍRITU ÁSPERO de Gonzalo Hidalgo Bayal

Primera edición: mayo 2009
Tusquet Editores
Páginas: 556


Esta novela de Gonzalo Hidalgo Bayal se publicó en el 2009.

El día en que se celebra el banquete de jubilación de don Gumersindo, llegan a Murania viejos alumnos, se preparan discursos y las autoridades locales deciden dedicarle un libro homenaje. Durante su elaboración, el narrador, compañero de instituto, descubre que el profesor de latín, excéntrico y erudito, cáustico y sin embargo paladín clásica y del trato benévolo con los alumnos, ha dejado escritos 237 folios autobiográficos. El espíritu áspero quiere ser la memoria de ese singularísimo personaje, y de todas sus circunstancias. Fiel a los recuerdos manuscritos, el narrador relata, por una parte, su infancia rural, su formación en un internado con los padres hervacianos o sus experiencias como profesor inexperto y luego venerable, pero, por otra, además de incorporar anécdotas legendarias que cuentan los alumnos o conversaciones de tertulia, incluye brillantes escarceos literarios, repletos de hallazgos verbales, acordes con el uso lúdico y humorístico de la lengua –rimas y palíndromos, apodos y paranomasias– que el profesor ha practicado a lo largo de su vida.

Una demostración abrumadora de que Hidalgo Bayal vino para quedarse. Esta vez no me voy a quitar sólo el sombrero. Esta vez me quito el mismísimo cráneo. Enorme, maestro, enorme
Ricardo Menéndez Salmón, El Comercio.

LEIDO por.... Andrés:

¡Viva Murania!

Fiel a Gonzalo Hidalgo Bayal, había que leer su última novela. Más cuando mi cuñado, gran lector, me había dicho que esta novela, su primer contacto con éste autor, le había encantado. Luego él, siguiendo mi recomendación, ha seguido con Campo de amapolas blancas.

Y me he topado con una novela que me ha parecido estupenda. Volvía a Murgaños y a su ciudad Murania, volvía a toparme con los padres hervacianos y sus porcuinos, con Cristo (sin sus apóstoles), la avenidísima y el benemérito brigada. Pero sobre todo he entrado de lleno en la vida de este singular y maravilloso mundo inventado. Un gran acierto.

El título hace mención, según nos comenta el narrador Bayal, al espíritu del protagonista, don Gumersindo (Sindo, Beatus ivre, Sín, Mus, don Gerundio…): “la soledad de Sin: la síntesis de un espíritu áspero” y más adelante “cabe otorgarle a Sín la condición de verdadero y ejemplar y decoroso espíritu aspero”.

La narración comienza con la celebración de la jubilación de un profesor de instituto, Don Gumersindo, y a partir de ahí corre en dos tiempos diferentes, que se entremezclan en capítulos, cortos por lo general: Sindo en su años mozos y la vida docente de Don Gumersindo, para mostranos casi toda su vida: “años infantiles en Casas del Juglar, años adolescentes hervacianos, años de juventud y madurez en la U3, el túnel de la memoria y del silencio, y toda la eternidad de los años definitivos en El Torreón del Norte”. Este Don Gumersindo, que “ya de chico tenía […] un innegable y certero instinto bautista, en el sentido de que siempre encontraba el mote apropiado a cada individuo o hacía lo conveniente para que lo encontrarán los demás” nos proporciona un sinfín de motes con los que define a los personajes de manera asombrosa.

Y en este mundo nos vamos a encontrar con Personajes curiosos:
  • Los cuatro componentes de conjunto musical Tia Laos: Mente Cato, mote de un antiguo alumno, bautizado el primer día de clase por Don Gumersindo, Hal, por el ordenador de 2001, Biballo, revelde a la hortografia y rey de la heterografía y Mantecón, al que Mente Cato llama mantecato; junto con su musa Minerva Cabañuelas, Dulciena de Espinosa y Coño del año.
  • Pedro Cabañuelas, ¿el Canícula?, personaje de tremenda fuerza y abuelo de Minerva.
  • Ramonato (Ramón Nonato), llamado el Cunícula, “por su precisión semental
  • El escritor palindrómico Saúl Olúas, autor de Amad a la dama, La sed de sal y de Sale el as, Anhelé a Helena y de una poesía palíndroma, igualmente. Llamado por sus compañeros de clase el Capicúa.
  • Juan Sebastián, el Cano
  • Juana la Larga, convertida en Long Jane, por motivos etílicos.
  • Ramiro A. Espinosa, el vate de Murania, “poeta métrico decimal”, y muchos más.
SOMNETO

Este libro no será un best-seller, está claro. Su escritura lo hace inaccesible para lectores cómodos, pero está claro que el autor no lo pretendía. Eso si, es un auténtico festín lingüístico, o como el autor escribe en la novela, un “regocijo lingüístico, que es el mayor regocijo concedido al hombre”. Nos encontramos con una gran ensalada, aderezada con detalles lingüísticos que potencian su sabor:
  • Sínc (síntesis de sic y Sín, agudezas verbales de don Gumersindo): “garbanzos de Carrara”, “sabios de picotilla”, “pedronuestro”, “sangrijuela”, “vivito y culeando”, “astado anímico”, “animal sexudo”, “bigote ideológico”, “triunviriato”, “Váquinjan”, “liturgia rutual””, “etílite”, “prensor”, “fornicidio”, “ovísima”, “etilismo dialéctico”, “bocata minuta”, “peripatitis
  • Oxímorones: “delicadeza férrea”, “políglota mudo”, “yerro certero
  • palíndromos: “no ve un huevon””, “Ogino nació hoy canónigo”, “Ama cada cama””, “late la teta letal
  • paronomasia: “espíritu áspero”, “Olga Holgado”, “el adiós a Dios”, “rio trivial”, “cuarteto cuatrivial”, “Valentín Valiente”, “hervor de la urbe”, “menesteres de la menesterosidad””, “miedo y medio”, “ocaso omiso
  • y numerosos ingenios lingüísticos: “los pelos de gallina” y “la carne de punta””, “humo de borrajas”, “«Prêt-à-Manger»”, “«Al can can y al vino vino»”, “«To eat or not to eat»””, “Vida sexual edílica”, “Manzana in corpore sano”, que acompañan a las “«ternas, ternas, ternas»”, siempre presentes: “«No hay Dios sin tres»”.

Libro amargo como su protagonista, “la experiencia, al fin y al cabo, no es otra cosa que acumulación de amarguras” o “los hombres no sólo no son felices sino que están específicamente incapacitados para serlo. […] nace determinado para la desdicha”, a pesar del humor desbordante, agridulce y socarrón, y a veces retorcido:
  • Don Bonifacio no pudo contener su sagrada iracundia y, contraviniendo la ortodoxia sacramental, abandonó el confesionario ferozmente para defender manualmente, es decir, a bofetada limpia, su jurisdicción espiritual [y la emprendió a cachetes, mamporros y coscorrones con Sindo]”
  • los arrapíos [arrebatos] violentos de don Bonifacio eran teología trinitaria: tres bofetones distintos y un solo escarmiento verdadero
  • Mente Cato levantó la mano en clase para preguntar: «Doña Juana, ¿qué son los rasgos suprasementales?»” (por suprasegmentales)
  • Su teoría del amor: E=MC2, Eros es igual a la mente por el cuadrado de la energía corporal o, también, el amor es equivalente a la elevación al cuadrado de Mente Cato y Minerva Cabañuelas
  • la taberna del primo de Rivera” también conocida como el directorio
  • Entonces, en el momento más sagrado, cuando sonaban músicas marciales y el general superlativo saludaba solemnemente el ardor patrio de la erfervorizada multitud, G susurro a su oído palabras propias de un traidor. «La himnosis y la himnasia». El fiscal subrayó el hecho, acaso no percibido acústicamente por el tribunal, de que el acusado no había dicho «hipnotiza» , sino «himnotiza»

Mucha de la acción transcurre entre los muros de centros de enseñanza, colegio, con Sín de alumno, o instituto, con Don Gumersindo de profesor, dejando traslucir, quizá, las vivencias del autor, “también era la diosa de la escuela [por Minerva], que es donde se ejercita la inteligencia, cosa bastante discutible en estos tiempos”, (¿no es una crítica a la situación actual de la enseñanza?). Tratándose de un docente, sorprende que diga: “Le suspendimos en junio en lengua, matemáticas e historia, pero en septiembre consiguió aprobar la historia”. Muchos profesores habrían dicho que «supendió y consiguió aprobar», cargando, en ambos casos, todo el peso en el alumno. Sin duda el libro destila mucho de las experiencias del autor. Cuando el pasado 2 de enero, El País semanal le pregunta, junto a muchos otros escritores, por los motivos por los que dedica su vida a la escritura, contesta, al igual que nos cuenta Don Gumersindo en la novela: “«Por afición, por aflicción», escribí alguna vez

A veces parece demasiado enrevesado el vocabulario, complicado además por un endiablado juego del autor, que se crea palabras continuamente, algunas de fácil detección, pero otras, holito por ejemplo, que son explicadas después de muchas páginas, más de 300 páginas en este caso. Pero aún así, vuelvo a repetir, un largo, afortunadamente, disfrute.

En una crítica a la manipulación de la historia, Pedro Cabañuelas se inventa un Museo del Juglar y luego se encarga de fabricar al mismo Juglar. “la historia es siempre manipulación del pasado y de sus acontecimientos, dijo Walter Alway en el curso de las discusiones; que la mayoría de episodios antiguos relevantes, especialmente los catalogados como fundacionales, referentes necesarios e imprescindibles en la mitología de los pueblos, puntos cruciales para la historia ulterior, son radicalmente falsos y no han tenido tiempo ni lugar; que, en realidad, decía Walter, una vez que un acontecimiento entra en la historia, una vez que se convierte en dato histórico, ya es absolutamente irrelevante su veracidad, da igual que haya sucedido o no; que no hay pasado heroico, sino ficción y apoteosis de la epopeya
Zurbarán: La Misa Milagrosa del Padre Cabañuelas
Texto del cuadro: “Calla lo que ves y termina lo que has empezado

Muy bueno el relato del juicio a G. Sobre Glubit (§ 197) leer aquí

Espero que Don Gonzalo escriba su próximo libro cuanto antes, a ser posible, sobre Murania.

Mi cachico:

Un individuo de edad indecisa, que, según sus palabras, ejercía de chef o maître en un restaurante madrileño de su propiedad al que G acudía a menudo, subió al estrado. En un arranque patriótico, el propietario en chef había nacionalizado la ensaladilla rusay la primera vez que el reo encontró en el menú aquella metamorfosis gastronómica le preguntó: «¿Qué es la ensaladilla nacional?». El chef se lo explicó con toda educación, pero G no sólo lo tomó a broma y le sugirió diversos nombres entre paréntesis, como ensaladilla del zar o enzaradilla (sínc), sino que, por su cuenta y riesgo, complementó a los codillos. Desde entonces , los miércoles, G, hombre de plato fijo, pedía siempre lo mismo, de la misma manera, con la misma sorna: «Enzaradilla nacional y codillos del Ferrol». «Hace sólo unos años, eso hubiera bastado para fusilarle», dijo el fiscal golpeando con el puño el aire

SEA ULISES TU GUÍA de José Luis Sampedro

Sea Ulises tu guía
al viajar por tu vida, compañero.
Tapona tus oídos contra toda sirena,
átate al duro mástil de tu barca.
Y, obediente a tu brújula secreta,
pon rumbo a la aventura irrenunciable:
el viaje hacia ti mismo.


STENDHAL

Francia (Grenoble, 1783 – París, 1842)

Marie-Henri Beyle (más conocido por su seudónimo literario, Stendhal) nació en el seno de una adinerada familia burguesa.

Su madre Henriette falleció cuando Beyle tenía solamente siete años y con su padre Chérubin Beyle, de profesión abogado, jamás conectó demasiado bien. Tras la muerte de su madre, la educación del pequeño Henri recayó principalmente en su tía, una mujer de fuerte creencias religiosas, y en un sacerdote jesuíta.

En el año 1800 Stendhal abandonó Grenoble, una ciudad que siempre detestó, para trasladarse a París y estudiar en la Escuela Politénica. Pronto abandonó sus estudios para intentar comenzar una carrera como escritor. En esa época mantuvo una relación amorosa con la actriz Melanie Guilbert.

Stendhal se unió al ejército napoleónico y combatió en Italia. Allí se enamoró del país transalpino y se asentó en la ciudad de Milán, en donde mantuvo relaciones sentimentales con Angiola Pietragrua y Mathilde Viscontini Dembowski, viviendo una existencia bohemia y viajera.

En el año 1821 volvió a su país, acusado de ser integrante de la sociedad secreta de los Carbonarios.Con el ascenso al poder del rey Luis Felipe, Stendhal ocupó puestos diplomáticos en Italia, siendo cónsul francés en Trieste en el año 1830 y un año más tarde en Civitavecchia.

Gran novelista de corte romántico y realista, uno de los más importantes del siglo XIX, destacado por la hondura psicológica en el retrato de personajes, consiguió el punto más álgido de su creación literaria con la publicación de Rojo y Negro (1831).

Otros de sus títulos más sobresalientes son la novela La Cartuja De Parma (1839) o los ensayos Historia De La Pintura En Italia (1817), Sobre El Amor (1822) o Racine y Shakespeare (1825).

(Más información: Wikipedia, epdlp, lectura (francés))

ROJO Y NEGRO de Stendhal

Traducción: Antonio Vilanova
Edición, 1965
Editorial: Círculo de Lectores
Páginas: 523

Esta novela de Stendhal se publicó en 1831

Julien Sorel, el protagonista de esta novela, es uno de los mayores antihéroes de la literatura moderna. De familia pobre, aunque heredero de una ambición más bien napoleónica, Julien intenta abrirse camino como ayudante de cura (para lo cual simula ser un hombre piadoso, aunque sólo recita la Biblia de memoria para impresionar a los demás), luego como sacerdote y, más tarde, con un matrimonio por conveniencia. Aparentemente dispuesto a decir y a hacer cualquier cosa por medrar, Julien resulta casi entrañable en el marco de la sociedad en que le ha tocado vivir, esa serie de castas que tan bien ha sabido retratar Stendhal y que, de espaldas a Julien, sin embargo han decretado no sólo sus deseos, sino lo que debe hacer para cumplirlos y, posiblemente, su fracaso.

La obra se juzga como una de las mejores de la narrativa francesa, ejemplo de novela psicológica; influyó a muchos escritores del Realismo, en particular a León Tolstói, y ya en el siglo XX a André Gide.

LEIDO por.... Andrés:

Estaba entre mis clásicos pendientes y algún día le tenía que llegar su hora. Otra vez el mercadillo de Ozanam me presentó la oportunidad.

La novela, con una buena traducción de Antonio Vilanova a mi entender, no parece de principios del siglo XIX. Se lee con mucha facilidad y disfrute, a pesar de que su temática, los amores e intrigas del abate Sorel, no la hacía demasiado interesante para mi en principio, pero es mérito de Stendhal que resulte atractiva. Buena novela, sin duda.

La novela está dividida en dos partes claramente diferenciadas. La primera parte, nos presentan los inicios y aprendizajes de Julián Sorel en provincias y sus amores con la Sra. de Renal, “«Esta mujer ya no puede despreciarme -se dijo-; en este caso, tengo que ser sensible a su belleza: ¡estoy obligado a ser su amante!»”,mientras que en la segunda, ya en París, encontramos a un protagonista ya más avezado en las habilidades del intrigante y que se enamora de Matilde, “«es evidente que han sido mis miradas, llenas de frialdad, las que han encendido ese extrañó amor que esta muchacha de tan rancia nobleza pretende sentir por mí. Sería el colmo de la necedad por mi parte que llegara a gustarme esta gran muñeca rubia.» ”. Estos dos amores serán los que marcarán su destino.

Aunque se dice que el título del libro podría aludir a los colores de los uniformes del ejército (rojo) y de los sacerdotes (negro), no me ha parecido así, ya que el ejército apenas aparece en la novela. Más bien creo que puede tratarse de la vida rural, Verriéres (pequeña ciudad inventada por Stendhal), con todos los encantos e inconvenientes de estos ambientes tan restringidos, frente a la vida en una gran urbe, con sus intrigas palaciegas y la lucha por el poder, como París.

Por hacer mención, una vez más a las traducciones, un ejemplo. Mientras la traducción de Antonio Vilanova dice: “Ahora la civilización ha desterrado el azar; lo imprevisto ya no existe”, la de internet dice: “Ahora la civilización y el prefecto de policía han desterrado el azar, lo imprevisto ya no existe ”. Uno se queda con la duda si el prefecto de policía es un invento o un olvido.

Mi cachico:

Bajó, colocó la escalera contra una de las persianas, volvió a subir, y pasando la mano por la abertura en forma de corazón tuvo la suerte de encontrar enseguida el alambre sujeto al gancho que cerraba la persiana. Tiró del alambre y, con alegría infinita, vio que la persiana cedía a su esfuerzo. «Hay que abrir poco a poco y procurar que sea reconocida mi voz.» Abrió la persiana lo suficiente para meter la cabeza, y repitió varias veces en voz baja: «Es un amigo».

Se aseguró, prestando atención, de que nada turbaba el silencio profundo del cuarto. Pero, decididamente, no había en la chimenea lamparilla alguna, ni siquiera medio apagada; aquello era muy mala señal.

«He de andar con cuidado para que no me peguen un tiro.» Recapacitó un momento; luego se atrevió a golpear con los nudillos en el cristal: nadie contestó; golpeó más fuerte.

«Aunque rompa el cristal, hay que acabar con esto.» Volvió a golpear con insistencia y creyó entrever en aquella oscuridad profunda como una sombra blanca que atravesaba la habitación. En fin, ya no cabía duda, una sombra parecía avanzar con extrema lentitud. De pronto vio una mejilla que se apoyaba en el cristal al que había pegado los ojos

LA MUERTE LENTA DE LUCIANA B. de Guillermo Martínez

Edición, 2007
Editorial: Destino
Páginas: 230


Esta novela de Guillermo Martínez se publicó en el 2007. Fue contratada hasta el momento para traducciones a veinte idiomas, y votada por la crítica en España entre los diez mejores libros de 2007.


Diez años después, nada queda en Luciana de la muchacha alegre y seductora a la que el famoso escritor Kloster dictaba sus novelas. Tras las trágicas muertes primero de su novio y después, uno a uno, de sus seres más queridos, Luciana vive aterrorizada, vigilando cada sombra, cada persona que se cruza a su lado, con la sospecha de que esas muertes no pueden ser casuales, sino parte de una venganza metódica urdida contra ella, un círculo a su alrededor que sólo se cerrará con el número siete. En la desesperación más absoluta, recurre a la única persona capaz de adentrarse en el siniestro universo de Kloster. Los cuadernos de notas de Henry James y una Biblia de Scofield serán claves ambiguas en un pasaje sin retorno a la región más primitiva del mal.


Guillermo Martínez ha escrito una obra de una intensidad extraordinaria que lo confirma como un autor de referencia de la literatura contemporánea. Una novela deslumbrante que cautiva con una escritura limpia y precisa, y mantiene al lector en vilo hasta la última página.

LEIDO por.... Andrés:


Había leído que esta novela era la mejor de Guillermo Martínez y como con anterioridad Los crímenes de Oxford me había gustado, no para tirar cohetes, pero me gustó. Así que en cuanto he podido la he hincado el diente.

Un alarde narrativo. Con cuatro personajes y con una escritura estupenda, asistimos a dos versiones de los mismos hechos, el afán de venganza frente al sentimiento de culpa. Una historia de crímenes o coincidencias, donde dudamos, con el narrador, sobre la verdad sobre lo sucedido.

Al final, la duda sobre si son crímenes o coincidencias, nos sume en una desazón incomoda. Menos mal que sabemos que es una novela.

El juego del Go: jugada Ko

Algunas palabras o expresiones que me han gustado, han sido:
  • adolescente obnubilado de esperma = adolescente libidinoso
  • sueño de lápida
  • mejillas cavadas
  • rendir mis finales = examinar
  • guardavidas = socorrista
  • juntas hongos = recoger hongos
  • me había agendado = apuntar en la agenda
  • prender la luz = encender la luz
  • pulseada = echar un pulso
  • discar = marcar un número de teléfono
Mi cachico:

-Entonces -me dijo, con una sonrisa irónica y desagradable-: ¿no querés saber nada de mí? ¿No querés preguntarme por mi novio? -dijo, como si me propusiera alguna clase de juego.

-¿Qué pasó con tu novio? -pregunté automáticamente.

-Está muerto -dijo y antes de que yo pudiera contestar nada, me miró con fijeza, reteniendo mi mirada, como si le tocara mover a ella otra vez-. ¿No querés preguntarme por mis padres?

No dije nada y ella volvió a pronunciar con el mismo acento casi desafiante.

-Están muertos. ¿No querés preguntarme por mi hermano mayor? Está muerto.

Su labio inferior tembló un poco.

-Muertos, muertos, muertos. Uno tras otro. Y nadie se entera. Al principio ni siquiera yo me había dado cuenta.

-¿Querés decir que alguien los mató?

-Kloster

GUILLERMO MARTÍNEZ

Argentina (Bahía Blanca, 1962)

Licenciado en Matemáticas en la Universidad Nacional del Sur en 1981, se doctoró en la de Buenos aires, completando su postgrado en la de Oxford. Es profesor de la Universidad de Buenos Aires. Colabora habitualmente en varios periódicos.

Autor de cuentos, novelas y ensayos, se caracteriza en sus novelas, de temática diversa, por su narrativa precisa, clara y sencilla. En 1989 apareció la primera edición de Infierno Grande, que obtuvo el Premio del Fondo Nacional de las Artes de Argentina. Esta edición definitiva incluye dos cuentos nuevos: Retrato de un piscicultor y Un descenso al infinito. Es conocido fundamentalmente por su novela Los crímenes imperceptibles, premio Mandarache en 2006, llevada al cine con el título de Los crímenes de Oxford y publicada a partir de entonces con éste nombre. Ádemás, ha publicado las novelas Acerca de Roderer, La mujer del maestro (1999) y La muerte lenta de Luciana B.

(Más información: Wikipedia, Página oficial, Literatura argentina contemporánea)